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jueves, 14 de agosto de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, vamos a seguir viendo más escenas eliminadas de Un amor prohibido. 
En esta ocasión, seguimos centrándonos en la pareja formada por William y por Alice.
¡Vamos a ver lo que les pasa!

                                      Alice estaba paseando sola por la llanura.
                                      Era una noche de Luna Llena.
                                      De pronto, vio a una figura que se iba acercando poco a poco a ella.
                                      No era William.
                                      Se trataba de una mujer. Iba vestida a la manera comanche. Pero Alice se dio cuenta de que se trataba de una mujer blanca. Llevaba su cabello de color dorado recogido en dos trenzas que caían sobre sus hombros. Alice sintió cómo se le paraba el corazón cuando reconoció a aquella mujer. Era la cuñada de William.
                                      La mujer que estaban enterrando junto a su marido cuando Alice le conoció.
-Yo no pude ser feliz junto a Espíritu Cazador-empezó a hablar aquella mujer.
-¿Por qué te apareces ante mí?-le preguntó Alice, empezando a asustarse-¡Estás muerta!
-Tú puedes ser feliz junto a William. No me gusta llamarle así. Pero prefiere utilizar el nombre que le dio mi gente. Yo decidí quedarme en este lugar. Y tanto mi marido como yo lo hemos pagado con nuestra vida. No he llegado, ni siquiera, a tener a mi hijo. Mi descendencia no sería numerosa, como oí decir una vez al chamán de la tribu.
                                  Le cogió la mano a Alice.
-Tú puedes hacer realidad ese sueño-prosiguió la mujer-Tú puedes ser feliz al lado de William. Pero, antes, tenéis que abandonar este lugar.
-¿Por qué tengo que abandonar San Ezequiel?-le preguntó Alice, aterrada.
-Nadie aceptará que tú seas la mujer de un comanche. Mi marido era mestizo, hijo de una comanche y de un blanco. Y no era aceptado en ninguno de los dos sitios. Vivía en una especie de limbo. No era blanco. Y tampoco era comanche. William sí es comanche igual que tú eres blanca.
-Pero William y yo nos queremos.
-Nadie lo aceptará, Alice. Por vuestro bien, abandonad San Ezequiel.
                                     La mujer desapareció.
                                      En aquel momento, Alice despertó ahogando un grito.
                                     Encendió la lámpara de su mesilla de noche.
                                     Miró por su habitación. Estaba sola.
                                     En aquel momento, Elaine entró en su cuarto. Parecía estar preocupada.
-Te he oído gritar-dijo la mujer.
-He tenido un sueño muy extraño-le confesó Alice.
                                     Pero no le quiso contar nada más a su madre. Elaine se sentó a su lado en la cama. Alice era el polo opuesto a April. Sentía que debía de estar protegiéndola en todo momento. En cambio, April era más fuerte.
-Ha sido sólo una pesadilla y no tienes de qué preocuparte-le aseguró Elaine a su hija menor-Ya ha pasado.
                                Alice sentía cómo le latía a toda velocidad el corazón.
                                Está aquí, pensó. No podía verla. Pero sentía la presencia de aquella mujer cerca de ella. Su espíritu no la amenazaba. Al contrario...Parecía querer protegerla. He iniciado un camino difícil, pensó Alice.

domingo, 10 de agosto de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, seguimos viendo cómo se desarrolla la historia de amor entre Alice y William.
Aunque haya descartado a esta pareja por no querer meterle paja a Un amor prohibido, lo cierto es que su historia merecía ver la luz.

                                       ¡Es una locura!, pensó Alice.
                                       Era otra vez noche cerrada. Y había vuelto a encontrarse con William en la llanura.
-Nada de esto es una locura-le aseguró él, leyéndole la mente.
                                       Pero Alice no lo veía del mismo modo. Sentía que estaba a punto de arruinar su reputación si se descubría aquella relación. Porque era cierto que William y ella mantenían una relación. Una relación amorosa...
-Para mí, esto me parece sacado de un sueño-comentó Alice.
                                      Y se echó a reír. Pensó en su hermana April.
                                      Desde siempre, April había sido la más alocada de las dos hermanas. Y Alice había sido la hermana menor. Pero también había sido la hermana sensata.
-Cuando nos enamoramos, sólo podemos pensar con el corazón-opinó William.
                                     Y Alice se sintió obligada a darle la razón. Era cierto todo lo que William acababa de decirle. Desde que le conoció, su corazón había tomado el mando de todo. Ya no podía pensar con sensatez. Su sentido común se había ido al garete.
                                     Y a William le pasaba lo mismo. Hacía caso omiso de los consejos que le habían dado sus padres acerca de su relación con una joven de piel blanca. ¿Acaso había olvidado lo que le había pasado a su hermanastro? No lo había olvidado.
-Sólo puedo pensar en ti-se sinceró William-Los espíritus han hecho que nos conozcamos.
-Pero puede ser nocivo para nosotros-se lamentó Alice.
-Los espíritus han decidido que hemos de estar juntos. Aunque tu gente y mi gente digan lo contrario.
                                 Los dos se fundieron en un beso cargado de intensidad. Alice se dio cuenta de que los labios de William no sólo la estaban besando. Su lengua...Sus dientes...También la besaban.

sábado, 9 de agosto de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
En las escenas eliminadas que vienen a continuación de mi novela Un amor prohibido, Alice y William son los protagonistas.
Seguiremos disfrutando de su secreta historia de amor.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                                        Encontrarse en la llanura con un joven comanche le pareció una locura a Alice. Pero allí estaba ella. Era ya noche cerrada. Tanto sus padres como su hermano menor, Harry, se encontraban profundamente dormidos en su casa. Alice había salido a hurtadillas de su casa. Había ensillado su yegua.
                                         Y allí estaba.
                                         William la estaba esperando cuando llegó.
-Sabía que vendrías-le aseguró.
                                          Alice detuvo a su yegua. Desmontó con cuidado.
-Todo esto me parece una locura-afirmó la joven.
-Pero has venido aquí-le recordó William.
-No tendría que estar aquí. Mis padres se pondrán furiosos conmigo cuando se enteren.
-No olvido que eres la cuñada del ayudante del sheriff MacKinley. Y él reniega de su sangre. De lo que es realmente.
-¿Tú sabes cómo es mi cuñado?
-He oído hablar de él. Y le he visto.
                                     Alice pensó que a William no le caía nada bien Jay. Siendo sincera consigo misma, a ella tampoco le caía nada bien Jay. Le toleraba porque era el marido de April. Le respetaba porque era el padre de su sobrina Elsie. Intentaba llevarse bien con él porque pensaba que April estaba enamorada de él.
-A ti no te cae nada bien tu cuñado-observó William-Puedes contármelo.
-No me gusta la manera en la que trata a April. Se nota que no la quiere. Sólo quiere una cosa de ella.
-Me lo imagino. Debe de pensar lo peor de tu hermana. Aunque no tenga razón.
-Así es. La tiene encerrada todo el día en casa. April se está marchitando poco a poco. Y nuestro padre piensa que Jay es el único capaz de meterla en vereda, como suele decir.
                                    William pensó que Jay estaba equivocado. Cuando una persona ama a otra, no puede tenerla encerrada en una especie de prisión durante el resto de su vida.
                                    Debe de dejarla salir. William pensó que él jamás le haría eso a Alice. Sentía por aquella muchacha un gran respeto. Pero Alice se había colado poco a poco en su corazón. No podía negar que estaba enamorado de ella.
                                    Cuando William besó a Alice, se olvidó de todo. La besó con respeto. Pero también la besó con pasión. La besó de manera larga. Pero, a su vez, también la besó de manera dulce.

miércoles, 6 de agosto de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
En la escena eliminada de hoy de Un amor prohibido, seguimos prestando atención a Dillon, a Catherine y a Theola.
Estos tres personajes forman un triángulo amoroso. Dillon está locamente enamorado de Catherine. Ésta y Theola son primas. Theola está obsesionada con Dillon y piensa que, si Catherine desaparece, él será sólo suyo.
Y los celos y el amor van en aumento en esta escena.

                                 Otro encuentro a orillas del riachuelo...
                                 Theola estaba harta de hacer de carabina de su prima.
                                 Pero no podía negarse. Pero sentía que la odiaba cuando iba al encuentro con Dillon. Para Theola, Dillon era sólo suyo. No podía ser nunca de Catherine. Y ella corría a encontrarse con él.
-¡Cathy!-exclamaba Dillon cuando la veía llegar.
                                 Sus ojos brillaban cuando se posaban en Catherine. Cuando le cogía la mano.
-Espero no haberte hecho esperar mucho-afirmaba ella con una radiante sonrisa.
                                 Porque el rostro de Catherine brillaba cuando se encontraba con Dillon.
                                 Entonces, se fundían en un fuerte abrazo. Theola perdía las veces en las que Dillon y Catherine se abrazaban. Se abrazaban con tanta fuerza que ni el aire podía pasar entre ellos.
                                 Lo peor de todo era que Theola debía de presenciar aquellos encuentros. Catherine le había pedido que la acompañara.
                                 Y no había sido capaz de negarse.
                                 Siete veces se habían encontrado delante de Theola. Siete veces...
                                 Y siete besos cargados de pasión se habían dado delante de Theola.
                                Después, Dillon besaba a la chica en la mejilla.
-Gracias por acompañar a Cathy-le decía.
-No hay de qué-contestaba Theola.
                                 Y, a su vez, la chica le daba un beso a Dillon en la mejilla.
                                 Pero era una especie de premio de consolación para ella.

martes, 5 de agosto de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Durante los próximos días, me gustaría seguir subiendo más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
Y estas escenas siguen teniendo como protagonistas a la pareja formada por Alice y William.
Pero, durante estos dos días, veremos dos escenas eliminadas que tienen como protagonistas a Dillon, a Catherine y a Theola.
Alice y William regresan el miércoles.
Espero que os gusten.

                                    Theola permaneció escondida detrás del tronco de un árbol. Se maldecía así misma por haber aceptado acompañar a Catherine a encontrarse con Dillon detrás del riachuelo. De vez en cuando, Theola asomaba la cabeza sólo para ver qué estaban haciendo. Se dijo así misma que estaba obrando de carabina.
                                    ¡Maldita sea! Tan sólo era una carabina. Sintió el deseo de golpear con el puño el tronco del árbol. He de contenerme, pensó Theola. Los celos se estaban apoderando de ella por momentos.
-Iré a hablar con tus padres-le dijo Dillon a Catherine.
-¡No lo hagas!-le rogó la chica-Ellos no lo entenderán.
                                  Theola estaba furiosa. En su fuero interno, sentía que Dillon debía de ser sólo para ella. Catherine no era la mujer idónea para él. Es sólo cuestión de tiempo, pensó Theola, intentando tranquilizarse.
-Lo único que deseo es estar contigo-afirmó Dillon.
                                Antes o después, pensó Theola, Dillon se daría cuenta de que ella sí era la mujer idónea para él. Y acudiría a su lado.
                                 Dillon y Catherine estaban abrazados. Verles abrazados le hizo mucho daño a Theola.
                                 De vez en cuando, se besaban en los labios. Se besaron muchas veces en los labios y eso hería a Theola.



-Tengo que irme-anunció Catherine al cabo de un rato-No quiero hacer esperar más tiempo a Theola. Ha tenido la bondad de acompañarme. ¡Es tan buena!
                           Theola se vio obligada a salir de detrás del árbol.
                           Entonces, Dillon se fijó en ella. Le sonrió con amabilidad.
-Espero no haberte escandalizado-le dijo-Estoy loco de amor por tu prima. Cathy es mi vida.
-El sentimiento es mutuo-dijo Theola.
-Eres muy buena, Theola. Te lo agradezco. Nunca me alcanzará la vida para compensarte por los favores que nos estás haciendo a Cathy y a mí. Gracias...
                            El beso que le dio Dillon a Theola en la mejilla le supo a muy poco. Theola deseaba más de él.
                            Lo quería todo de Dillon.




domingo, 27 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, os quiero enseñar una selección de escenas eliminadas muy cortitas de mi novela Un amor prohibido. 
Espero que os gusten.
Son las últimas escenas que he eliminado de mi novela.
Espero que os hayan gustado.

                                 Era una noche sin Luna.
-¿Estás asustada?-le preguntó William a Alice-Podemos regresar. Nadie se enterará de nada.
-Tan sólo quiero estar contigo-respondió la joven-Vayámonos. Muy lejos...
-¿Y adónde iremos?
-Adonde sea. Pero estaremos juntos. Tú y yo...
                              Empezaron a caminar.
                              Era ya de madrugada. Alice no sentía miedo alguno. No sabía adónde irían William y ella.
                              Lo único que sabía era que quería estar con él. Quería pasar el resto de su vida con él. William era el hombre del que estaba enamorada.
-Quiero vivir como una auténtica comanche-afirmó Alice.
                            Había mucha convicción en sus palabras. No sentía miedo alguno. William admiró su valor. Se detuvieron y Alice rodeó con sus brazos el cuello de William. Lo besó con entusiasmo.

                           Jay no vivió mucho tiempo después de la huida de Alice y William. April tuvo que soportar el mal trago de ver cómo el sheriff MacKinley traía a su casa a su marido. Un disparo que le había dado un cuatrero que se escapó de la cárcel le atravesó el pecho.
                          April vio cómo la vida se iba escapando poco a poco del cuerpo de su marido.
                          No pudo hacer nada para impedirlo.
                          Jay murió delante de ella.
                         April estaba embarazada de seis meses. Tenía una hija de seis años. Llevaba más de siete años casada con aquel hombre. De pronto, sentía que la vida la estaba dejando sola. Se quedó viuda de la noche a la mañana. Viuda...Y sola...
           
                            La epidemia que asoló el pueblo también se cebó con April.
                            Sus padres murieron. Su hijo recién nacido también murió. Y también murió su pequeña hija Elsie. Al niño le puso el nombre de Jay. April se quedó sola y destrozada.
                            Tuvo que enterrar sola a sus muertos. Los lloró sola. Los lloró en silencio. Por Dos Nubes, se enteró de que Alice y William se encontraban bien. Estaban a salvo. Entonces, April supo que no había nada que la retenía en San Ezequiel. Cogió a su hermano Harry. Era la única familia que le quedaba. Los dos abandonaron en una diligencia que salía al amanecer San Ezequiel. Se dirigieron a Estados Unidos. A Nueva York...



                             Empezaron de cero en aquella ciudad desconocida. April encontró un trabajo como institutriz. Y sacó adelante a Harry ella sola.

miércoles, 23 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, seguimos con más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
En esta ocasión, las protagonistas de esta escena son las primas lady Catherine Osborne y Theola Warrick.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                               Theola, Catherine y lady Adelaida fueron a visitar a Peggy. En opinión de lady Adelaida, tanto su sobrina como su hija estaban creciendo mucho. Necesitaban tener ropa nueva. En poco tiempo, Catherine empezaría a llevar vestidos cortos. Se quitaría el delantal. Y tendría que dejar de llevar trenzas.
                               Lady Adelaida llevó el peso de la conversación con Peggy. La modista le enseñó telas nuevas. Se las habían traído hacía poco de San Antonio.
                               Theola se aburría como una ostra. Catherine parecía estar pensando en otra cosa.
                               Dillon pasó por la calle montado a lomos de su caballo Trueno. Catherine le vio pasar.
                               Sólo tenía ojos para él. Theola se dio cuenta y le dio un codazo a su prima. Le molestaba darse cuenta de que Catherine no dejaba de mirar a Dillon.
-Tía Adelaida se acabará dando cuenta-le advirtió-Deja de mirar por la ventana.
-Mi madre está ocupada hablando con esa cotorra-le recordó Catherine-No se da cuenta de nada.
-Tía Adelaida está hablando con la mujer más chismosa del mundo. Y está empezando a mirarte.
                             Catherine trató de no soltar un bufido. Se apartó de la ventana. Pero Dillon se había dado cuenta de que le estaba mirando.
                            Es Catherine, pensó con alegría. ¡Es Catherine!
                            Dentro de la casa de Peggy, la modista le mostró a lady Adelaida telas de distintos colores. Telas de color blanco...
                            Hablaron de que tanto Theola como Catherine estaban creciendo mucho.
-Antes o después, acabarán abandonando el nido, milady-auguró Peggy-Se casarán.
                            Theola ahogó un grito al escuchar el comentario que hizo Peggy. Catherine, en cambio, disimuló una sonrisa. Las dos primas eran demasiado jóvenes como para pensar en el matrimonio de manera seria.
                             Theola trató de disimular un bostezo. No quería pensar en enamorarse. Se veía así misma como demasiado joven como para enamorarse.
                             Trató de buscar a Dillon de manera disimulada por la calle. Pero no le encontró.
                            Se había ido. Pero Catherine sí le había visto. Y Dillon había visto a Catherine. Aquel pensamiento le hizo mucho daño. No sabía el porqué le hacía daño saber que Catherine y Dillon se miraban.
                         

lunes, 21 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, vamos a ver otra escena eliminada de mi novela Un amor prohibido que tiene como protagonistas a dos personajes muy importantes de la historia: Theola Warrick y Brianna MacKinley.

                                 Los años fueron pasando.
                                 La gente se acordaba a menudo de la pobre April, como solían llamarla.
                                La joven decidió romper todo contacto con los vecinos del pueblo. Se sabía que era feliz viviendo lejos. Que estaba sacando ella sola adelante a su hermano menor, a Harry. Para ella, Harry era algo parecido a su hija Elsie.
                                 Pero lo que más comentaban los vecinos era la huida que había protagonizado la hermana menor de April, Alice, con William. Peggy criticaba a Alice por haberse enamorado de un comanche y haberse escapado con él. Para entonces, el sheriff MacKinley fue destituido de su puesto de sheriff.
                               Su sustituto era un hombre con muy mala fama apellidado Layton. El hombre pasaba más tiempo metido dentro del saloon bebiendo que en la oficina.
                                El anterior sheriff se sintió dolido cuando se vio despojado de su estrella. Decidió volcarse de lleno en el cuidado de su familia. Había perdido a su primera esposa, con la que había adoptado a un niño llamado Gray. Y también fue testigo, años después, de la muerte de Gray a consecuencia de una neumonía. Clint MacKinley deseaba ser feliz. Por ese motivo, no vaciló cuando volvió a enamorarse. Jenna era viuda. No tenía hijos. Y había sufrido mucho en la vida.
                               Jenna y Clint se casaron. Por aquel entonces, Gray todavía vivía. Y aquel niño fue como un hijo para Jenna. Los años fueron pasando. Y Jenna permaneció al lado de su marido.
                                Pero aquella historia de amor no cautivó la mente de dos jovencitas del pueblo. Se trataba de Theola Warrick y de la hija adoptiva de Clint y de Jenna, Brianna Daphne MacKinley.
                               Desde que Theola llegó a San Ezequiel para vivir con sus tíos, Brianna y ella se habían convertido en inseparables. Pasaban muchas tardes jugando juntas a la orilla del riachuelo.
                              Intercambiaban confidencias.
-Yo deseo eso para mí-le confesó en una de aquellas tardes Theola a su amiga-Deseo escaparme con el hombre al que amo. ¡Y que nadie nos encuentre! ¡Sería maravilloso!
-Pues yo opino que sería una locura-afirmó Brianna.
-¿No estás deseando encontrar el amor?
                               Brianna y Theola tenían trece años por aquella época. Sus cuerpos todavía eran los de dos niñas.
                               Sin embargo, no tardarían en convertirse en mujeres. Jenna deseaba explicarle a sus hijas los cambios que estaba a punto de sufrir su cuerpo. Pero no encontraba el momento adecuado para hacerlo. Le daba mucha vergüenza. Lo intentó en varias ocasiones, pero no pudo. Buscaba a Brianna en su habitación. La abordaba cuando estaba haciendo los deberes. Empezaba a hablar. Pero acababa poniéndose roja de vergüenza.
-El amor es un incordio-contestó Brianna-Yo sólo quiero sacar buenas notas.
-Mi prima Cathy ya está empezando a hablar de chicos-le confesó Theola.
-Tu prima Cathy sólo habla de un chico. Y su nombre es Dillon O' Hara.
-Pues su hermano Tyler no te quita la vista de encima. ¡Me he dado cuenta! Creo que le gustas.
-¡Theola!
                                 Brianna se ruborizó al escuchar el nombre de Tyler.
                                 Siempre la estaba mirando. Y su mirada estaba cargada de adoración.
                                 Brianna no podía mentirle a Theola. Le gustaba mucho Tyler.

martes, 15 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Y seguimos con más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 

                                     Pasó cerca de un mes.
                                    Nadie sabía nada. Alice se escabullía a la llanura con cualquier excusa.
                                    Sus padres no sospechaban nada. Alice no se parecía en nada a April.
                                   Para ellos, Alice era la hija perfecta. Nunca se metía en líos. Clifford la adoraba.
                                   Alice era una muchacha de carácter dócil. Siempre le había obedecido.
                                  No era tan alocada como lo seguía siendo April.
                                    Alice estaba todo el día nerviosa. Estaba empezando a conocer mejor a William. Él le contaba cómo era su vida en el poblado comanche. Le hablaba de la niñez junto a su hermano mayor, Espírit Cazador.
                                     Alice le contó anécdotas de su niñez. Le habló de cómo había sido su niñez. Había llevado una vida un tanto sobreprotegida. Nunca encontró motivo alguno para rebelarse. Había visto a su padre discutir a todas horas con April. Una situación que cambió cuando April se casó con Jay. Pero no se atrevió a contarle a William que el matrimonio de su hermana era un completo fracaso. April, por supuesto, no se lo quería contar. Pero Alice sí se había dado cuenta de ello.
                                    Elsie le había contado algunas cosas cuando iba a verla. La niña no era feliz viviendo con sus padres. Jay estaba todo el día encerrado en el despacho con el sheriff MacKinley. O estaba haciendo la ronda por el pueblo.
                                   Cuando estaba en casa, Jay discutía con April. Lo malo era que Elsie les oía discutir. La niña no entendía el porqué sus padres se llevaban tan mal.
                                   Alice la compadecía. Su sobrino, que todavía no había nacido, también iba a sufrir mucho por culpa de sus padres. Clifford decía que April tenía mucho genio y que Jay no sabía cómo tratarla. Ellen, por su parte, pensaba que Jay no sabía cómo cuidar a April.
                                    Alice pensaba que Jay vivía anclado en el pasado. Y no sabía valorar las cosas buenas que le había dado el presente.
-Tu hermana no es feliz con su hombre-le dijo una tarde William a Alice-Hasta el poblado, el viento arrastra los rumores. Él sólo quiere marchitarla. Y acabará solo.
-¿Por qué dices eso?-le preguntó la joven.
-La gente que actúa de ese modo acaba sola.
-Tú no estás casado.
-El matrimonio es respeto. Es honrar al otro. Es amar al otro.
                               Alice le dio un beso fuerte en la boca.

lunes, 14 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, vamos a seguir viendo más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
Vamos a ver cómo se inicia el romance entre William y Alice.

                               Encontrarse con William en la llanura era una locura. Alice lo supo la siguiente vez que fue al cementerio.
                               William estaba fuera. Parecía que la estaba esperando. Todo lo que ocurrió a continuación le pareció a Alice una locura.
-¿Cómo estás?-le preguntó la muchacha-¿Te encuentras ya mejor?
-Quería verte-respondió William.
-¿Qué quieres de mí? Ni siquiera sé tu nombre.
-Mi nombre es Halcón Volador. Pero los blancos me llamaron William. Llámame como tú quieras. Tampoco sé tu nombre.
-Me llamo Alice.
                          William recorrió con la mirada el rostro y la figura de Alice. La chica se sintió un tanto incómoda. William no había podido olvidar a Alice desde que la vio por primera vez días antes, durante el entierro de Espíritu Cazador y de su mujer.
                           No se han ido, pensó William.
                           Alice comenzó a caminar. William empezó a caminar a su lado.
-No puedo entretenerme demasiado-dijo Alice.
                            Sus padres la estaban esperando. Querían ir a visitar a April y a Elsie. Lo malo era que Jay estaría también en casa. En ocasiones, Jay y April discutían delante de ellos. Clifford se reía porque pensaba que Jay estaba sufriendo al intentar meter en vereda a April.
-Deseo que nos veamos más a menudo-afirmó William-¿Y si vienes mañana? Sobre esta misma hora...
-No sé si podré-contestó Alice-Mi hermana está embarazada. Y...
-Por favor...Quiero conocerte mejor. Me gustaría saber más cosas de ti. Además de tu nombre...Quiero saber todo lo que piensas. Y que tú me conozcas mejor.
                            No había nadie en la llanura. Había unas pocas personas en el cementerio, pero estaban ocupadas rezando. O depositando flores en las tumbas de sus seres queridos.
-Nos vemos mañana-asintió Alice.
-Te estaré esperando-le prometió William.
-Sí...
                             Para sorpresa de Alice, William la tomó entre sus brazos y la besó. Fue un beso fuerte y, al mismo tiempo, ardiente. Aquel beso tan apasionado dejó a Alice atónita. Nunca pensó que aquello pudiera pasar. La chica sintió cómo se le iba el aire. No supo qué decir cuando se apartó de William. Lo único que hizo fue echar a correr.



                                Llegó al rancho.
                                Cerró nerviosa la puerta.
                                El corazón de Alice latía a gran velocidad. No podía creerse lo que acababa de pasar.

domingo, 13 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, seguimos viendo más escenas eliminadas de Un amor prohibido. 
Alice y April salen a dar un paseo. Y April se queja sobre su matrimonio. 

                                Era un sábado por la tarde. 
                               April agradeció el poder salir a dar un paseo en compañía de Alice. 
                               Jay tenía mucho trabajo en la oficina del sheriff, después de que el sheriff MacKinley hubiese arrestado a un cuatrero. El sheriff lo estaba interrogando. Y Jay debía de estar presente. Elsie se había ido al rancho de sus abuelos. Quería jugar con Harry. 
                                 April se colgó del brazo de su hermana menor mientras caminaban. 
-No se te nota nada el embarazo-observó Alice. 
                                 April sonrió con orgullo y se tocó con la mano el vientre, todavía plano. 
-Pero tardará en empezar a notárseme-afirmó con jactancia-Jay dice que va a ser un niño. Y será como él. 
-Espero que herede su físico-le aseguró Alice-Pero me temo que el carácter es otra cosa. Puedes hablar conmigo, hermana. Yo no soy como nuestra madre. Te escucho. 
                               Una sombra de tristeza cruzó el rostro de April. 
-Jay me tiene prácticamente encerrada en casa-se sinceró la joven-No me deja casi nunca salir a la calle. ¡Ni siquiera me permite montar a caballo! Yo sé que me quiere. Pero...A veces, tengo la sensación de que no le importo. Que sólo me quiere para una cosa. Y no te lo voy a contar porque todavía estás soltera. Hasta donde yo sé, no tienes ni novio. 
-No pasa nada-dijo Alice, ruborizándose. 
-¡Soy una desgraciada, hermana! Yo creía que Jay me quería. 
-¿Estás enamorada de él?
                                  April se encogió de hombros. 
-Ya no sé ni lo que siento por él-contestó con sinceridad-Es mi marido. Es el padre de Elsie. Y es el padre del niño que está creciendo dentro de mí. Pero...De no haberme casado con Jay, me habría quedado soltera. Eso habría sido peor. 


sábado, 12 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, seguimos viendo más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
En esta ocasión, vamos a empezar a indagar en la relación entre Alice y William.
William es un joven comanche que se ha criado en una misión, donde ha sido bautizado.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                                  Fue en aquella época cuando Alice conoció a William.
                                  Era un joven comanche que vivía en una misión. Su madre había muerto allí. Su padre todavía vivía.
                                  Le conoció un día que fue al cementerio a visitar la tumba de sus abuelos. Alice acudió sola a depositar un ramo de flores. Sus abuelos paternos se habían querido mucho. Estaban enterrados juntos. A sus abuelos maternos no les había llegado a conocer porque vivían en Inglaterra. Alice sabía que nunca viajaría a aquel país.
                                Escuchó lo que pareció que era un canto triste. Venía de fuera del cementerio. Alice se santiguó y depositó el ramo entre las dos tumbas. Deseaba tener para ella un amor tan fuerte como el que habían tenido sus abuelos. Fue, entonces, cuando vio por primera vez a William.
                               Para su sorpresa, William estaba de rodillas entonando un lamento que parecía ser una canción fúnebre.
                              Habían dos personas frente a él, un hombre y una mujer. La mujer era blanca. Llevaba puesto un traje de cuero raspado. Un traje comanche...Eso llamó la atención de Alice. El hombre que yacía a su lado tenía rasgos extraños. Había una curiosa mezcla de razas que se adivinaba en su cara. En el tono más claro de su piel...
                            Los dos estaban muertos.
                            El cabello dorado intenso de la mujer estaba recogido en dos trenzas que caían sobre sus hombros. Su piel estaba muy pálida.
                            De rodillas, en el otro lado, un hombre y una mujer de mediana edad lloraban. Su hijo mayor acababa de morir durante una reyerta con un grupo de hombres blancos que querían llevarse por la fuerza a su mujer. Además, habían perdido a su nuera. La segunda esposa de su hijo...Y, con ella, había muerto el niño que iban a tener.
-El chamán se equivocó-sollozó la mujer-Vio que Espíritu Cazador tendría una gran descendencia. ¡Me lo dijo cuando acudí a él hace tanto tiempo! Y yo me sentiría orgullosa de su descendencia. ¡Me mintió!
-No te mintió-replicó el hombre-No interpretó bien su sueño.
-¡Están muertos!
                             La mujer rompió a llorar amargamente. De pronto, se dio cuenta de que no estaban solos.
-¿Qué haces aquí, mujer blanca?-le preguntó William-No es lugar para que tú estés.
-Vengo de depositar flores en la tumba de mis abuelos-respondió Alice-Lamento mucho vuestra pérdida.
-Vete, mujer blanca. Si hombres blancos te ven hablando con nosotros, será malo para todos. No es una orden. La mujer de mi hermano corrió esa suerte por enamorarse de él.
-Mi cuñado es el sheriff del pueblo. No pasará nada. Yo sólo he venido a mostrar mi pesar por vuestra pérdida.
                            Alice estaba conmocionada.
                            Sus abuelos paternos habían muerto cuando era pequeña.
                            Tenía un vago recuerdo de cómo había sido su funeral.
                            En cambio, sí recordaba lo mucho que se habían querido. Ellos debieron de quererse del mismo modo cuando han muerto juntos, pensó Alice. Eso era lo que quería para ella. Un amor fuerte e incondicional...
                            Deseaba ser valiente para poder enfrentarse al mundo por amor. Era consciente de que el matrimonio de su hermana con Jay no estaba marchando por el mejor momento. Jay estaba muy contento con la noticia de que iba a ser de nuevo padre. Pero April se sentía asfixiada.
                          Sentía que odiaba a su marido. Alice había escuchado rumores de que Jay no trataba del todo bien a su hermana mayor. Cuando les veía paseando por el pueblo cogidos del brazo, Alice no quería pensar eso. Les veía besándose. Hacían una pareja muy hermosa. Pero no podía creerse nada de lo que le contaban.
-¿Qué les ocurrió?-quiso saber Alice.
-Los hombres blancos quisieron llevársela-contestó la madre del difunto-Espíritu Cazador se negó. Ella se negó.
-¿Era su mujer?
-Según nuestra ley, sí. Era su esposa.
-Los hombres blancos son salvajes-afirmó William-No todos los hombres blancos son así. Pero...Madre puede contártelo.
                            Una expresión de horror apareció dibujada en el rostro de la mujer. Alice adivinó muchas cosas. El difunto era mestizo. Y su concepción no había sido por amor. Había sido un acto de violencia. De miedo...De horror...
-Vete, muchacha-le pidió la mujer-No quiero que te vean aquí con nosotros. Los espíritus mi hijo y de su mujer tienen que irse. Vete.
-Lo siento mucho-se lamentó Alice.
-No eres mala, muchacha. Es sólo que queremos estar solos.
                             El hombre de mediana edad estaba muy callado. Miles de sensaciones pasaron por su rostro. Una de aquellas sensaciones era de alivio.
                             William recorrió con la mirada a Alice. Hacía mucho calor aquel día. Se dio cuenta de que era una joven bastante alta. Tenía el cabello negro, que llevaba recogido en un moño. Llevaba puesto un vestido de color verde.
-Comparto vuestro dolor-dijo Alice-Me llamo Alice. Sé lo que es perder a un ser querido. El dolor es el mismo siempre.
                           Cogió la mano de William y se la oprimió con suavidad. Se inclinó hacia él y le besó en la mejilla. Luego, se marchó.

  

                              William la observó mientras se alejaba. Aquella joven blanca parecía ser sincera en su manera de hablar. En la forma en la que se había comportado. De pronto, tuvo la sensación de que podía ver el espíritu de su hermano. De Espíritu Cazador...Y le miraba. Le estaba sonriendo.
                              Halcón Volador, pareció decirle, usando su nombre comanche.
                              Hermano, pensó William. Una mujer blanca ha presenciado tu entierro y el de tu mujer.
                             Una mujer blanca ha sido compasiva con nosotros. Una mujer blanca es buena. Igual que tu mujer...¿Qué puede significar eso?

jueves, 10 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Y, hoy, seguimos con más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
¡A ver qué os parece ésta!

                                    Transcurrieron seis años.
                                    El escándalo estalló el mismo año que nació Olivia.
                                    Para entonces, Jay y April llevaban casados seis años.
                                    Habían sido padres de una preciosa niña.
                                    Se llamaba Elsie. Se parecía mucho a April en el carácter y también en el físico. Para entonces, el sheriff MacKinley era un hombre casado en segundas nupcias con Jenna. Al hijo que adoptó en su primer matrimonio, Gray, se le unió una niña que adoptó poco antes de casarse con Jenna. La llamaron Brianna.
                                   La vida de April transcurrió de manera tranquila. Se fue a vivir con su marido al pueblo. Pero seguía acudiendo al rancho de sus padres para ver a sus hermanos.
                                   Salía menos a montar a caballo porque Jay se lo había prohibido. No participaba en cacerías porque Jay también se lo había prohibido. En ocasiones, April se preguntaba si lo que pretendía su marido era que se muriera de asco. Para entonces, sus padres estaban preocupados por su hermana menor.
                                Alice tenía ya diecisiete años.
                                Cumpliría dieciocho años en unas pocas semanas. Y Clifford estaba preocupado por ella. Por suerte, no había heredado el carácter impetuoso de su hermana mayor. Era más tranquila.
                               April se cepillaba ella misma el cabello todas las noches cuando se disponía a irse a la cama a descansar. Y se daba cuenta de que estaba perdiendo cada día que pasaba más pelo porque lo veía en los mechones oscuros que quedaban en el cepillo cuando ella terminaba de peinarse. Era una especie de tortura para ella.
                              Se sentía vieja.
                             Echaba de menos la época en la que cazaba búfalos. Ya no podía participar en ninguna cacería.
                             Echaba de menos la época en la que podía salir a dar largos paseos a caballo. De algún modo, se sentía prisionera en su propia casa. Se ocupaba de criar a su pequeña Elsie. Jay se pasaba gran parte del día en el despacho. No le cabía la menor duda de que sentía un gran cariño por su hija. Pero Jay, en su fuero interno, deseaba tener un hijo. April llevaba unos pocos días de retraso en su menstruación. Su figura todavía estaba plana, pero sospechaba que iba a tener un nuevo hijo en cuestión de unos ocho meses.
                              Pero también pensaba en Alice.
                              Su hermana era muy parecida a ella, ya que tenía el mismo cabello de color negro intenso como el azabache. Sus ojos eran de color negro y de mirada profunda. En el caso de Alice, había mucha dulzura en su mirada. Era cierto lo que se decía. Alice se había convertido en toda una belleza.
                             Sus labios eran sonrosados y estaban trazados de un modo muy delicado. Y su barbilla era ligeramente redonda y suave. Era de complexión delgada. Todavía llevaba su cabello recogido en dos trenzas.

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, seguimos con más escenas eliminadas de Un amor prohibido. 
Deseo de corazón que os estén gustando.

                              A los pocos días, April salió a dar un paseo a lomos de su caballo favorito, Relámpago. 
                              Pensaba una y otra vez en los cambios que se iban a avecinar en su vida una vez casada.
                             Jay se lo había dicho aquella misma mañana, cuando fue a visitarle a la oficina del sheriff.                              April estaba realmente enfadada con su prometido. Jay le había dicho que no quería verla participando en una cacería de búfalos. Y que se había acabado para ella eso de montar a caballo. La esposa de un ayudante de sheriff no podía estar vagando por la llanura desierta como un forajido. Debía de quedarse en casa.
                             April pensaba que Jay quería tener una esclava. Pero pensó que se encargaría ella de hacerle ver lo equivocado que estaba. Había intentado hablar con él, pero no pudo. Debía de salir a hacer la segunda ronda. El sheriff MacKinley regresó cuando estaban todavía discutiendo. Percibió cierta tensión entre su ayudante y la joven con la que iba a casarse.
-¿Va todo bien?-preguntó.
                          Ninguno de los dos respondió.
                          Jay le dio a April un beso frío en los labios y se marchó.
                          Lo ocurrido aquella mañana en la oficina del sheriff la disgustaba. Odiaba discutir con Jay. Nunca había discutido con Hugh. Pero él la había abandonado a pesar de no haber discutido nunca.
                          Recordaba, al detener a Relámpago, cómo Jay la había besado con pasión la tarde en la que le pidió matrimonio. Cómo habría apretado su cuerpo contra el suyo. Cómo la había abrazado. April no quería perderle porque sería como una condena a la soltería. Le aterraba la idea de quedarse soltera porque pensaba que se quedaría sola.
                         Ellen le había insinuado que, si no quería, podía dar marcha atrás con el tema de la boda. Clifford se escandalizó. Afirmó que la familia no podría soportar un nuevo escándalo. April debía de casarse con Jay sí o sí. Y ella, por supuesto, no pensaba renunciar a él.



                            Hablaría con él. E intentaría hacerle entrar en razón.

martes, 8 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, seguimos con más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
Conoceremos a una pareja de amigos de Dawn Beckham que no va a aparecer, pero que pudieron haber sido muy interesantes.

                              Dawn Beckham tan sólo había tenido una única amiga durante el tiempo que llevaba viviendo en San Ezequiel.
                              Selena Hogue era una joven mestiza. No era ningún secreto. Su padre había sido un comanche. Su madre había muerto al traerla al mundo. Sus abuelos fueron quienes la criaron y la cuidaron. El abuelo murió cuando Selena era apenas una niña. Su abuela murió cuando Selena llegó a la adolescencia. De algún modo, la joven vivía aislada de los vecinos, igual que Dawn. Empezaron a saludarse cuando Dawn se estableció cerca del pequeño rancho donde Selena vivía con su marido, Ethan. Él era viudo y padre de un niño de corta edad. La abuela de Ethan vivía con él. La familia trabó amistad con Dawn. Los vecinos del pueblo no asumían que Ethan se hubiera casado con una mestiza.
                              Selena empezó a acudir a visitar a Dawn con mucha frecuencia a su casita de madera.
                               Una tarde, merendaron juntas. Dieron cuenta cada una de una taza de café y se comieron cada una un trozo de tarta de manzana. La había preparado Dawn.
                              Aquella tarde, ambas hablaron largo y tendido. Dawn le contó a Selena que era inglesa. Que había abandonado su vida en su Liverpool natal para escaparse con su amante. Selena lo encontró muy romántico hasta que Dawn le confesó que su amante la había abandonado semanas atrás. No podía regresar a Liverpool.
                                Su única opción era quedarse en San Ezequiel y valerse por sí misma. Pero, a pesar de todo, no estaba asustada.
                                Quería demostrarse así misma que podía salir adelante ella sola.
-Pero ya no estás sola-le recordó Selena.
-¿A qué te refieres?-inquirió Dawn.
-Puedes contar conmigo para lo que necesites. Quiero pensar que somos amigas.
-Eres una buena mujer, Selena.
-Me alegro de que seas la única que lo vea así.
-¡No hagas caso de lo que diga la gente! Disfrutan haciendo daño a los demás. ¡Olvídales! No merece que pienses ni siquiera en ellos.



                             Selena esbozó una sonrisa.
-Es bueno poder contar con la ayuda de una amiga-afirmó.
-Y es bueno no sentirse sola-corroboró Dawn.

                              Selena nunca conoció a su padre.
                              Y nunca se acercó al poblado comanche que había en las afueras de San Ezequiel. De algún modo, renegaba de su sangre comanche.
                               Quería ser aceptada por sus vecinos blancos. Pero no era así. Sus vecinos escupían cuando se topaban con ella. Le hacían señas muy desagradables si iban acompañados por otra persona. Era su manera de hacerle ver que no la querían entre ellos.
                               Selena nunca imaginó que acabaría casada con un hombre blanco. Tenía la sensación de estar viviendo en un sueño. Era una mujer feliz.
                              Por la noche, Ethan se encargaba de llevarla al mismo Cielo sin salir de su habitación. La manera que tenía de amarla. De hacerla suya. De besarla. De acariciarla. A Selena le gustaba apretarse contra él en la cama, después del amor. Sentir el calor que desprendía su cuerpo. Acariciar el muslo de Ethan con la mano. Sentir que alguien la amaba más allá de todo. Eso era lo que Selena más deseaba.
                             Pero la felicidad no duró mucho. Selena y Ethan llegaron a tener un niño. Hablaban de ponerle un nombre al bebé.
                             Dawn se levantó una mañana con la intención de ir a visitar a Selena y de conocer al pequeño.
                             Se encaminó hacia el rancho.
                            De pronto, vio una nube de humo que salía del mismo. Dawn echó a correr en dirección al rancho. Los pocos peones que tenían los Hogue echaban cubos de agua sobre las llamas. Apoyada en un tronco de un árbol estaba la abuela de Ethan, quien estaba en estado catatónico. El hijo de Ethan estaba en el suelo inconsciente, más muerto que vivo. Dawn ahogó un grito cuando vio salir del rancho tres cadáveres que estaban parcialmente quemados. Pertenecían a un hombre, a una mujer y a un bebé.
                            Eran Ethan, Selena y el niño.
                            Dawn se desmayó.
                            El entierro de la pareja se celebró al día siguiente. Dawn supo lo que había pasado. Un grupo de hombres del pueblo entró en el rancho por la fuerza de madrugada. Apuñalaron de manera brutal a la familia Hogue. La abuela de Ethan escapó de milagro llevándose al hijo mayor de su nieto, habido de su primer matrimonio. Pero ambos también fueron apuñalados. Sin embargo, Ethan, Selena y el bebé no tuvieron tanta suerte.
                           Ningún vecino del pueblo acudió al entierro.
                            Sólo Dawn les lloró. Sólo Dawn se acordó de ellos.
                           Más tarde, cuando tuvo su primer hijo con Sean, decidió que, si era niña, la llamaría Selena. Y, si era niño, le llamaría Ethan. Fue niño y lo llamó Ethan.

lunes, 7 de julio de 2014

ESCENAS ELIMINADAS DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, sigo subiendo a este blog más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
Espero que os gusten.

                                April tuvo que reconocer que Jay se portaba con ella de un modo entre rudo y caballeroso a la vez. La besaba siempre de un modo muy casto. Le regalaba flores. Pero también le gritaba que estaba loca cuando la veía pasar montada a caballo a horcajadas. Decía que eso era cosa de hombres. O cuando April se comportaba de un modo temerario durante una cacería. También se lo echaba en cara. Parecía, en ocasiones, más su padre que el hombre que la pretendía.
                               También se ponía celoso cuando algún hombre se acercaba a April para depositar un beso en su mano cuando eran presentados.
                               La joven estaba convencida de que Jay quería tener relaciones íntimas con ella. Lo veía en sus ojos. Se dio cuenta de ello una noche, durante un baile que se celebró en el granero de los MacKinley.
                               April había bebido un par de vasos de ponche de más. Cuando Jay la sacó a bailar, la joven se apretó contra su cuerpo mientras bailaban. Él empezó a susurrarle toda clase de groserías al oído. Durante unos instantes, April deseó estar con Jay de un modo mucho más íntimo. Carnal...Podían ir a dar un paseo a orillas del riachuelo. O ir a la llanura.
-No puedo-le dijo, cuando reaccionó-Lo siento.
-¿El qué no puedes?-le preguntó Jay.
-Hacer eso que me pides que haga.
-Lo siento mucho.
-He bebido de más. Estoy borracha. Mi comportamiento ha sido deplorable.
                           Menos de una semana después del baile en el granero de los MacKinley, Jay invitó a April a un picnic que organizó a orillas del riachuelo en un caluroso día de verano. El cielo, en el momento en el que llegaron a su destino, estaba completamente despejado. April montó en el mismo caballo que montó Jay. Y experimentó una sensación agradable al ir en su regazo. Como si la estuviera raptando. Se rió de sí misma por tener aquella clase de pensamientos.
-Tienes una sonrisa deslumbrante-la piropeó Jay.
-Eres un hombre muy galante-afirmó April.
-No me fío mucho del tiempo.
-¿Por qué dices eso?
-Marty dice que podría haber tormenta cuando la tarde esté más avanzada. Ya sabes cómo son las tormentas de verano.
-Aparecen cuando uno menos se lo espera. Duran poco. Pero te calan hasta los huesos.
                            Se echaron a reír con ganas.
                            A la orilla del río, dieron cuenta de una merienda a base de emparedados de jamón y queso y galletas que había preparado la cocinera de los Sandel.
-Debería de contratar a tu cocinera-sugirió Jay.
-¿Dónde vives?-quiso saber April.
-Sigo hospedado en el hotel. No sé adónde ir. Por lo menos, como allí comida caliente.
-No es vida para ti. No puedes depender de la comida de un hotel eternamente. Acabarás gastándote el suelo en tener una habitación, ropa de cama de abrigo y comida caliente.
-Te recuerdo que soy un hombre soltero que no sé valerme por mí mismo para las cosas de la casa.
-Sin embargo, eres muy bueno a la hora de arrestar a los malos.
                             April miró con cierta picardía a Jay.
                            Estuvieron hablando de caballos. De cómo iban las cosas en el pueblo.
                            Poco a poco, las nubes oscuras fueron cubriendo el cielo. Ninguno de los dos se dio cuenta de nada. De pronto, empezó a llover con fuerza. Se pusieron de pie de un salto. No había muchos árboles a su alrededor donde guarecerse.
-¡Vamos a ese establo!-le indicó Jay-Nos refugiaremos allí hasta que pase la tormenta.
                        Se cogieron de las manos y echaron a correr. Llegaron completamente empapados al establo. Una vez allí, se sentaron en el suelo y se echaron a reír. April abrazó a Jay.
-Necesitas una mujer que te cuide-le sugirió-Que se preocupe por ti. Opino que deberíamos casarnos. Así, estarás más cuidado.
                        Fue entonces cuando Jay la besó. Fue un beso largo y apasionado. April correspondió con el mismo ardor a aquel beso. El cielo de San Ezequiel se iluminó con los relámpagos. Los truenos retumbaban en las paredes del establo. El caballo, que estaba libre, también entró dentro del establo. Era una tarde gloriosa para April.
                           La joven llenó de besos el rostro de Jay.
-Cásate conmigo, April-le pidió el hombre-Y conviérteme en un hombre decente.
                            Ella asintió sonriendo.
-Pero tienes que comportarte-le pidió.
-Me portaré contigo como un caballero-le aseguró Jay.
-Hemos de esperar hasta nuestra noche de bodas. Yo soy virgen. Lo que pasó con Hugh no tiene nada que ver con nosotros. Él me deseaba. Pero me respetó.
-No te respetó cuando te abandonó.
-Eso ya forma parte del pasado. No merece la pena seguir pensando en Hugh.
-Lo olvidaré. Pero me da rabia pensar que pudiste haber sido de otro hombre.
-Eres muy celoso.
-Lo siento.
                            April se echó a reír.
                           La tormenta duró menos de media hora. Jay respetó la virtud de April. Salieron del establo con la virtud de la joven intacta. Por el momento...



                       Regresaron al rancho de los Sandel. Iban calados hasta los huesos.
                       Pero estaban muy felices.
                      Acordaron que la boda se celebraría en el plazo de seis meses. Cuando April habló con su madre mientras se probaba el camisón que luciría en su noche de bodas, habían pasado tres días desde el picnic. Y era una novia feliz e ilusionada.

domingo, 6 de julio de 2014

ESCENAS ELIMINADAS DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Ya sé que este blog no es el blog de "Mía Stella", dedicado a esta saga.
Sin embargo, he querido compartir aquí con vosotros unos cuantos fragmentos eliminados de mi novela Un amor prohibido por considerar que son demasiado relleno.
Aparecen personajes que he considerado irrelevantes para la novela.
Sin embargo, fuera de ella, he creído que la historia podía ser interesante y no he querido eliminarla del todo.
Por eso, aparece en este blog.
Espero que os guste.

-Todavía no me puedo creer que falten seis meses para el día de mi boda-protestó April-¡Todavía quedan muchas cosas por hacer!
-Pero medio año se pasa volando, cariño-le aseguró Ellen, su madre-Jay es el mejor partido que puedas encontrar. Es el ayudante del sheriff. Eso significa que es un hombre honrado. Si el sheriff MacKinley le ha escogido será por algo.
-Pero esa zorra de Peggy le critica. Que si es mulato. Que si su madre era una puta de burdel. Que si estuvo en la cárcel por robo.
-¡No hagas caso a lo que diga Peggy! Es una solterona aburrida.
                         April se encontraba en su habitación, acompañada por su madre.
                         La habitación estaba a rebosar de telas nuevas.
                         La familia de April vivía bastante cerca de la casita de madera donde se habían instalado el matrimonio formado por Sean y Sarah O' Hara. Pero no se habían relacionado todavía.
                          April se estaba probando el camisón de color rosa que luciría en su noche de bodas con Jay. La tela se había deslizado con facilidad sobre el esbelto cuerpo de April. Hacía resaltar los pechos llenos de la joven. April era una joven bastante más alta que la mayoría de mujeres que vivían en San Ezequiel.
                           Ellen contempló con cierta preocupación las estrechas caderas de su hija mayor. En su opinión, una mujer de caderas estrechas tenía muchas dificultades al dar a luz. Ellen, además de April, tenía otros dos hijos. Una hija y un hijo...La hija era una niña de doce años llamada Alice. El niño tenía dos años y se llamaba Harry. April tenía diecinueve años.
-Me cuesta trabajo reconocerte-admitió Ellen, sentándose en la cama de su hija mayor.
                        El amor había llegado a la vida de April no hacía mucho. Sin embargo, le costaba trabajo reconocer en aquella futura novia ilusionada a su impulsiva hija mayor.
-Voy a ser una mujer casada-le recordó a su madre-Tengo que aprender a comportarme. Además, Jay quiere que temple mi genio.
                          Ellen no supo qué pensar.
                          Estaba casada con Clifford Sandel, uno de los pocos estadounidenses adinerados que vivían en México. Era feliz en su matrimonio. Ellen se ocupaba de la casa. Cuidaba de los niños. Clifford se volcaba en el rancho. Nunca discutían. Se llevaban relativamente bien.
                          Clifford había hecho una auténtica fortuna. Se había dedicado a la compra y venta de cabezas de ganado y a cruzar los mejores toros sementales con las mejores vacas para vender los terneros obtenidos de aquellas uniones. Vendía los terneros al mejor precio, por supuesto, tanto en México como en Estados Unidos.
                          El rancho tenía dos pisos. Tenían varios sirvientes, tanto mexicanos como estadounidenses. April soñaba con viajar a Inglaterra, el lugar de donde era oriunda su madre. Ellen le había hablado en varias ocasiones a sus dos hijas de su Bath natal.
                           A April le gustaba salir de caza. Alice había empezado a asistir a meriendas que organizaban sus amigas.
                          April acudía a rastras a las fiestas que se celebraban en los graneros. Era una de las jóvenes más solicitadas cuando se celebraba un baile. Y, a pesar de que intentaba disimularlo, se sentía halagada.
                           El camisón de color rosa parecía estar hecho para resaltar su largo cabello de color oscuro y sus ojos, del mismo color oscuro.
-Si no me caso con Jay, no me casaré con nadie-le confesó a su madre, girándose para mirar a Ellen.
                           April había estado a punto de casarse cuando tenía dieciséis años. Tanto Clifford como Ellen creyeron que era demasiado niña como para casarse. Su futuro marido se llamaba Hugh. April y Hugh se habían besado en muchas ocasiones. Él había llegado a acariciarla con las manos debajo de la ropa y de manera íntima. Pero no pasaron de ahí.
                         No llegaron a casarse. Hugh abandonó a April pocos días antes de contraer matrimonio.
                         Habían hablado de escaparse juntos, dado que Clifford y Ellen se oponían a la boda. Durante una noche entera, April estuvo esperando a Hugh en la ventana de su habitación. Había quedado en escaparse con él. Pero Hugh no se presentó a la cita. April estuvo llorando un fin de semana entero. A raíz de aquel plantón, el carácter de la joven se fue agriando.
                           Pero eso parecía haber cambiado. Volvía a estar enamorada.
-Ya tengo diecinueve años-añadió April-No puedo quedarme soltera, madre.
-Jay es un buen hombre, cariño-afirmó Ellen-Pero me preocupa que estés cometiendo un error.
-Madre, todavía falta medio año para mi boda. No creo que vaya a cometer un error. Ni que me esté precipitando. ¡Todo lo contrario! Jay ha sido quién ha fijado la fecha de nuestra boda. Se parece mucho a padre. Por eso, se llevan tan bien.
-Nunca pensé que acabaría viéndote casada.
-Me juré a mí misma que no volvería a enamorarme después de que Hugh me abandonara.
                          April había cumplido a rajatabla aquella promesa. Hasta dos años antes...Cuando conoció a Jay y April sintió cómo el amor volvía a su vida. Le costó dos años lograr el amor de Jay y, ahora, con diecinueve años, quería convertirse en su esposa.
                        Jay era un hombre que, cuando salía a hacer la ronda por el pueblo, sabía imponer respeto a los vecinos. Su sonrisa era cautivadora. Además, era un hombre muy musculoso. Poseía un carácter impulsivo y tozudo. Igual que ella...Además, desprendía una seguridad en sí mismo que hacía sentir a April capaz de apoyarse en él. Necesitaba sentirse segura. Protegida...
                        Amaba a Jay.
                       Cuando miraba a su futuro marido hacer la ronda por el pueblo, April pensaba que iban a ser muy felices.
                        Cuando conoció a Jay, a su llegada al pueblo, decidió que aquel hombre iba a ser solamente suyo. Asistía a carreras de caballos y se colocaba al lado de Jay. Si un circo o un teatro ambulante iba al pueblo y Jay asistía, April también asistía y procuraba colocarse al lado de él para contemplar el espectáculo. Se aseguraba de asistir a los mismos eventos sociales a los que Jay era invitado. Él la invitaba a bailar en las fiestas que se celebraban en los graneros. Parecía estar celoso cuando April bailaba con otros hombres. Poco a poco, empezó a ir a visitarla al rancho de la familia Sandel.
                       Los dos pasaban un rato sentados en una silla en el porche hablando de cómo iban las cosas en el pueblo. De los vecinos...Del trabajo de Jay...
                       Pasaba montado a caballo delante de la ventana de la habitación de April. Ella se asomaba sólo para verle. Alice se dio cuenta de lo que estaba pasando. Fue la primera en advertir que April y Jay se estaban enamorando. April quería pensar que Jay la amaba. Y también quería pensar que estaba enamorada de él.
                       Lo pensaba cuando la saludaba con el sombrero en la mano. La hacía sentirse importante. Amada...
                        Su corazón empezaba a dar brincos dentro de su pecho.
                       A medida que fueron pasando los días, April decidió que Jay sería sólo suyo. De algún modo, tenía que hacer algo para llamar la atención de Jay y retenerlo a su lado. No iba a perderlo, como perdió a Hugh.
                       Durante año y medio, April fue seduciendo poco a poco a Jay, tratando de disimular aquella seducción de una forma que parecía que sólo estaba siendo amable con él. Jay debió de darse cuenta, pero no dijo nada, ya que se sentía halagado por haber captado la atención de una de las mujeres más hermosas que jamás había visto.
                       April se enteró de que a Jay le gustaba verla con el pelo suelto, ya que decía que era como ver un hermoso manto de color oscuro desparramándose por sus hombros y cayendo sobre su espalda. Que le recordaba a una diosa. Cuando Jay la invitaba a dar un paseo por el pueblo, April solía llevar el pelo suelto. A él se le cortaba el aliento cuando la veía de aquel modo.
                       Si Jay asistía a una cacería, April también participaba en la misma. Sabía que poseía un hermoso perfil que parecía ser más hermoso si estaba apuntando a un búfalo con un rifle. Y que le gustaba verla con pantalones. April, para escándalo de sus padres, se ponía pantalones cuando asistía a una cacería o cuando se encontraba con Jay.
                       Lo invitaba a tomar café con ella. A Jay le gustaba el café bien cargado. Y April empezó a tomar café bien cargado.
                       Y fue en aquellas meriendas cuando Jay empezó a hablar de matrimonio. Se daba cuenta de que tenía cierta edad y que tenía que casarse. De modo que empezó a lanzarle indirectas a April.
-Ya no soy ningún jovencito-le comentaba.
-Yo pienso que te conservas muy bien-opinaba April.
-Lo que quiero decir es que tendré que buscar a una mujer antes o después.
-No debes buscar demasiado lejos a esa mujer.
                          April necesitaba hacer algo para retener a Jay a su lado. Le daba mucho miedo entregarse a él porque quedaría deshonrada.
                          Ya habían circulado algunos rumores cuando nació Harry de que, en realidad, era hijo suyo y de Hugh. Fue demasiado bochornoso para ella.
                           Y, encima, Conchita, la comadrona, acudió a comprobar su virginidad. Peggy la acompañó para cerciorarse de que era cierto. April accedió a someterse a tal humillación para acallar bocas.