viernes, 4 de diciembre de 2015

ECOS DEL PASADO

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de Ecos del pasado. 
Es un fragmento más bien cortito y la continuación del fragmento anterior.
¿Qué va a pasar entre Charlotte y Alexander?

                                  Melinda y Martin siguieron con su paseo.
                                  No se dieron cuenta de que Charlotte se había quedado atrás.
                                  Fue Alexander el que la hizo quedarse atrás. De algún modo, la necesidad imperiosa de estar con ella fue superior a la promesa que le había hecho. Respetar la distancia que la joven había interpuesto entre ellos.
-Será mejor que te alejes de mí-le advirtió Charlotte cuando se dio cuenta de que estaba a su lado-O empezaré a gritar.
-Puedes hacer lo que quieras-le retó Alexander con firmeza.
-¡Márchate!
                                 La voz de Charlotte sonó dura.
                                 Era absurdo.
                                 De algún modo, estaba culpando a Alexander por la muerte de lord George.
-Charlie...-empezó a hablar el joven, sofocado-Entiendo que estés destrozada por la muerte de lord Craft. Respeto tu dolor.
-¡Eso es mentira!-le acusó ella con rabia-Te alegras de que mi prometido esté muerto. Pero su muerte no cambia nada.
                              Era una situación absurda.
                              Charlotte sólo quería mantenerse alejada de Alexander.
                             Su miedo era más poderoso que su amor por él. Era una maldita cobarde.
                             Su corazón se lo gritaba.
-Charlie, dejaré pasar un tiempo prudencial-le confesó Alexander-Dejaré que lleves luto por tu prometido. No era un mal hombre. Era un soldado valiente y fuerte. Lo respeto.
-¡Le odiabas!-le increpó la joven-Le odiabas porque iba a casarse conmigo. ¡Le odiaba porque pertenecía al Ejército inglés! ¡Era un patriota!
-No compartía sus ideas. Pero le respetaba como soldado.
                            Miente, pensó Charlotte.
                            En aquel momento, su corazón le gritaba que debía de hacerle caso de una vez por todas.
                            Alexander era consciente de la batalla que estaba librando su amada en su interior. Era una batalla similar a la que él había vivido en aquellos días.
                           Descifrar aquel mensaje no le había servido de mucho. No podía dejar de pensar en Charlotte. La joven le encontró más delgado que la última vez que se vieron.
                           Su rostro estaba demacrado. Le vio pálido. Una oleada de ternura la sacudió.
-¡No!-exclamó, asustada de sí misma.
-No niegues que me amas, Charlie-le pidió Alexander suplicante-Te lo ruego. No sigas haciéndonos esto. Nos amamos.
                        Alexander acortó la distancia que lo separaba de ella.
                       Sus labios se apoderaron de los labios de Charlotte. Fue un beso cargado de desesperación por ambas partes. Un beso que pareció revivir sus corazones.



-Charlie...-la llamó Melinda.
                       Asustada, la joven se apartó de Alexander.

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