miércoles, 9 de diciembre de 2015

ECOS DEL PASADO

Hola a todos.
En el fragmento de hoy, veremos cómo llega a The Lynch la hermana de Martin, Jane.
¿Qué pasará?

                                 La Madre Superiora decidió que lo mejor para la hermana María Ligia era abandonar el convento durante una temporada.
                                  Así se lo comunicó a la joven. El médico había determinado que la causa de la enfermedad que aquejaba a la joven novicia era una profunda melancolía.
                               La hermana María Ligia fue convocada al despacho de la Madre Superiora. Ésta le informó acerca de su decisión.
                               Durante el trayecto en barca desde Slough hasta The Lynch, la hermana María Ligia sintió el deseo de arrojarse a las frías aguas del río Támesis. No estaba preparada en absoluto para volver a la vida fuera del convento.
                               Se recordó a sí misma que aquella estancia fuera del convento sería algo temporal. Después de eso, podía volver a aquellos muros donde había encontrado algo que había perdido. Había sentido que estaba a salvo. Nadie volvería nunca más a hacerle daño. Las lágrimas rodaron sin control por las mejillas de la joven. No quería volver a sufrir nunca más.
-Ya hemos llegado, milady-le informó el barquero.
-¿Tan pronto?-se sorprendió Jane.
                             Ya no llevaba puesto el hábito de novicia. Llevaba puesto un vestido de corte sencillo. Lo cierto era que había traído consigo muy poca ropa. Sólo llevaba una maleta que no estaba del todo llena.
                            Vio que había gente en el embarcadero. Estaba su hermano con otras dos jóvenes. Una sonrisa apareció en el rostro entristecido de Jane. Era su gran amiga Melinda. La acompañaba la prima de ésta, Charlotte.
                            Había tomado la decisión de pasar unos días con Martin. No era que no quisiera ver a su madre.
-¡Janie!-chilló Martin al verla.
                            Pero lady Moreland empezaría a hacerle toda clase de preguntas. Intentaría convencerla de que debía de volver a Londres. Disfrutar de una temporada en sociedad. Y eso era algo que Jane no quería.
-¡Martin!-trinó Jane a su vez-¡Qué alegría!
                            La barca quedó varada. El barquero ayudó a la joven a bajar a tierra. Las piernas de Jane temblaron de manera ligera. Recordaba con total nitidez las veces que había ido a The Lynch para estar con Melinda. Los planes de futuro que ambas habían trazado.
                          Martin se abrazó con fuerza a su hermana. Jane lo abrazó a su vez llorando.
                          Se alegraba muchísimo de verle.
-¿Cómo estás, hermanita?-le preguntó.
-Ahora que te veo me encuentro mucho mejor-respondió Jane.
-Te habrás alegrado cuando te has enterado de la noticia. Voy a casarme con Mel.
-Estoy muy contenta.
                           Melinda se acercó a Jane y las dos se besaron en las mejillas.
-Vamos a ser cuñadas-le recordó la recién llegada-¿No estás contenta?
                           Melinda se puso pálida.
-Sí...-contestó-Estoy contenta. Y me alegro muchísimo de volver a verte.



                           Charlotte se acercó a Jane y la besó en las mejillas.
-Celebro el volver a verte-le aseguró.
-Escuché lo que le ocurrió a tu prometido-le contó Jane-Estoy en un convento. Pero las noticias llegan hasta allí. Te escribí dándote el pésame. Pero prefiero decírtelo ahora. Lo siento muchísimo.
-Gracias...
-Tu habitación está preparada-intervino Martin-Me imagino que madre estará hecha un basilisco. Deberías de ir a verla.
-Preferiría no ver a madre por ahora, hermano. Querrá presentarme a caballeros que me cortejen. O que vaya a Londres. O a Bath...No quiero hacer eso. Prefiero quedarme contigo.

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