martes, 15 de diciembre de 2015

FRAGMENTO DE "ECOS DEL PASADO". INVITADO ESPECIAL: BEAU BRUMMELL

Hola a todos.
No he podido resistirme a la tentación de incluir, aunque sólo sea de mención, a este personaje histórico que puede despertar envidias (supo relacionarse con la flor y nata de su tiempo) como antipatías (era un derrochador que nunca escarmentó).
Se trata, como no, de sir George Bryan Brummel, más conocido como Beau Brummell. 
Os dejo con este fragmento protagonizado por un aprendiz de Brummel: lord Martin, conde de Moreland.

                                     Martin había trabado amistad con un joven que era el hijo del Gobernador de Berkshire. Se habían conocido cuando ambos estudiaban en Oxford.
                                 Fueron compañeros de cuarto y Martin solía escribirse con aquel joven al que había llegado a admirar. George Bryan Brummell había sido apodado Beau, que significa El Bello. Venía de familia más bien modesta, pero, gracias a su padre, la familia había logrado prosperar.
                             Beau poseía una lengua afilada. Solía hacer toda clase de comentarios acerca de la manera de vestir de sus compañeros. Pero su manera de vestir había causado sensación y Martin deseaba fervientemente ser como él.
                            Lo último que el joven conde había sabido de su amigo era que había dejado el Ejército porque no podía asistir a todas las fiestas a las que era invitado. La idea de casar a Beau con Jane había pasado por la mente de lady Moreland. Sin embargo, Beau era un joven demasiado frívolo y superficial. Jamás habría hecho feliz a una joven como Jane.
                          Martin releyó la carta que le había escrito su alarmada madre. En opinión de lady Moreland, su hijo estaba cometiendo varios errores.
                          No terminaba de ver con buenos ojos su relación con Melinda. A pesar de que la propia lady Moreland admitía que no iba a encontrar mejor partido que la joven.
                         Y, luego, estaba el asunto económico. Lady Moreland había descubierto que su marido había dejado un agujero en la fortuna familiar considerable. Lord Moreland tenía una fama terrible cuando se casaron. Ella, desesperada por prosperar por la vía rápida, hizo caso omiso de las advertencias.
                        Creía que Martin sería más comedido que su padre. Pero el joven conde estaba despilfarrando lo poco que quedaba de la fortuna familiar en ropa. Algo que disgustaba terriblemente a lady Moreland.
                         Finas camisas...Corbatas...Sombreros...Guantes...Bastones...
                         Martin viajaba con frecuencia a Maidenhead para visitar al sastre que vivía allí. Gastaba una fuerte suma de dinero en adquirir nuevas prendas. Quería ser como Beau. Quería ser tan elegante como él.



                              Jane entró en aquel momento en el salón donde estaba su hermano. Llevaba puesto un vestido de color blanco. Martin dejó de leer la carta.
-¿Cómo te encuentras?-le preguntó con dulzura.
-Quiero ir a ver a Mel-respondió Jane.
-Iremos a verla dentro de un rato.
-¿Estás leyendo una carta de madre?
-Piensa que me he vuelto loco. Opina que un hombre no debería de pensar en su vestuario. Que esas cosas son más propias de mujeres. No lo entiende. Los hombres siempre estamos compitiendo entre vosotros.
-Sí...Habláis de quién tiene más amantes. De quién practica mejor la esgrima. Eran las conversaciones que padre tenía con sus amigos.
-También nos preocupamos de nuestro vestuario, Janie. No podemos perder ni siquiera en ese ámbito.
                          Martin recordó que hacía mucho tiempo que no le había escrito ni una miserable línea a Beau. Su amigo iba a pensar que se había olvidado de él. Martin creía que también podía conquistar el corazón de Melinda vistiendo igual que un Rey. Después de todo, el antiguo prometido de la joven era un hombre muy elegante. Lord Moreland había sido un hombre hosco y rudo. Pero estaba dotado de una extraña elegancia. Martin debía de ser como todos aquellos hombres.
                          Así, lograría lo que realmente deseaba. Ser amado de una vez por todas por Melinda.

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