martes, 8 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, seguimos con más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
Conoceremos a una pareja de amigos de Dawn Beckham que no va a aparecer, pero que pudieron haber sido muy interesantes.

                              Dawn Beckham tan sólo había tenido una única amiga durante el tiempo que llevaba viviendo en San Ezequiel.
                              Selena Hogue era una joven mestiza. No era ningún secreto. Su padre había sido un comanche. Su madre había muerto al traerla al mundo. Sus abuelos fueron quienes la criaron y la cuidaron. El abuelo murió cuando Selena era apenas una niña. Su abuela murió cuando Selena llegó a la adolescencia. De algún modo, la joven vivía aislada de los vecinos, igual que Dawn. Empezaron a saludarse cuando Dawn se estableció cerca del pequeño rancho donde Selena vivía con su marido, Ethan. Él era viudo y padre de un niño de corta edad. La abuela de Ethan vivía con él. La familia trabó amistad con Dawn. Los vecinos del pueblo no asumían que Ethan se hubiera casado con una mestiza.
                              Selena empezó a acudir a visitar a Dawn con mucha frecuencia a su casita de madera.
                               Una tarde, merendaron juntas. Dieron cuenta cada una de una taza de café y se comieron cada una un trozo de tarta de manzana. La había preparado Dawn.
                              Aquella tarde, ambas hablaron largo y tendido. Dawn le contó a Selena que era inglesa. Que había abandonado su vida en su Liverpool natal para escaparse con su amante. Selena lo encontró muy romántico hasta que Dawn le confesó que su amante la había abandonado semanas atrás. No podía regresar a Liverpool.
                                Su única opción era quedarse en San Ezequiel y valerse por sí misma. Pero, a pesar de todo, no estaba asustada.
                                Quería demostrarse así misma que podía salir adelante ella sola.
-Pero ya no estás sola-le recordó Selena.
-¿A qué te refieres?-inquirió Dawn.
-Puedes contar conmigo para lo que necesites. Quiero pensar que somos amigas.
-Eres una buena mujer, Selena.
-Me alegro de que seas la única que lo vea así.
-¡No hagas caso de lo que diga la gente! Disfrutan haciendo daño a los demás. ¡Olvídales! No merece que pienses ni siquiera en ellos.



                             Selena esbozó una sonrisa.
-Es bueno poder contar con la ayuda de una amiga-afirmó.
-Y es bueno no sentirse sola-corroboró Dawn.

                              Selena nunca conoció a su padre.
                              Y nunca se acercó al poblado comanche que había en las afueras de San Ezequiel. De algún modo, renegaba de su sangre comanche.
                               Quería ser aceptada por sus vecinos blancos. Pero no era así. Sus vecinos escupían cuando se topaban con ella. Le hacían señas muy desagradables si iban acompañados por otra persona. Era su manera de hacerle ver que no la querían entre ellos.
                               Selena nunca imaginó que acabaría casada con un hombre blanco. Tenía la sensación de estar viviendo en un sueño. Era una mujer feliz.
                              Por la noche, Ethan se encargaba de llevarla al mismo Cielo sin salir de su habitación. La manera que tenía de amarla. De hacerla suya. De besarla. De acariciarla. A Selena le gustaba apretarse contra él en la cama, después del amor. Sentir el calor que desprendía su cuerpo. Acariciar el muslo de Ethan con la mano. Sentir que alguien la amaba más allá de todo. Eso era lo que Selena más deseaba.
                             Pero la felicidad no duró mucho. Selena y Ethan llegaron a tener un niño. Hablaban de ponerle un nombre al bebé.
                             Dawn se levantó una mañana con la intención de ir a visitar a Selena y de conocer al pequeño.
                             Se encaminó hacia el rancho.
                            De pronto, vio una nube de humo que salía del mismo. Dawn echó a correr en dirección al rancho. Los pocos peones que tenían los Hogue echaban cubos de agua sobre las llamas. Apoyada en un tronco de un árbol estaba la abuela de Ethan, quien estaba en estado catatónico. El hijo de Ethan estaba en el suelo inconsciente, más muerto que vivo. Dawn ahogó un grito cuando vio salir del rancho tres cadáveres que estaban parcialmente quemados. Pertenecían a un hombre, a una mujer y a un bebé.
                            Eran Ethan, Selena y el niño.
                            Dawn se desmayó.
                            El entierro de la pareja se celebró al día siguiente. Dawn supo lo que había pasado. Un grupo de hombres del pueblo entró en el rancho por la fuerza de madrugada. Apuñalaron de manera brutal a la familia Hogue. La abuela de Ethan escapó de milagro llevándose al hijo mayor de su nieto, habido de su primer matrimonio. Pero ambos también fueron apuñalados. Sin embargo, Ethan, Selena y el bebé no tuvieron tanta suerte.
                           Ningún vecino del pueblo acudió al entierro.
                            Sólo Dawn les lloró. Sólo Dawn se acordó de ellos.
                           Más tarde, cuando tuvo su primer hijo con Sean, decidió que, si era niña, la llamaría Selena. Y, si era niño, le llamaría Ethan. Fue niño y lo llamó Ethan.

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