lunes, 7 de julio de 2014

ESCENAS ELIMINADAS DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, sigo subiendo a este blog más escenas eliminadas de mi novela Un amor prohibido. 
Espero que os gusten.

                                April tuvo que reconocer que Jay se portaba con ella de un modo entre rudo y caballeroso a la vez. La besaba siempre de un modo muy casto. Le regalaba flores. Pero también le gritaba que estaba loca cuando la veía pasar montada a caballo a horcajadas. Decía que eso era cosa de hombres. O cuando April se comportaba de un modo temerario durante una cacería. También se lo echaba en cara. Parecía, en ocasiones, más su padre que el hombre que la pretendía.
                               También se ponía celoso cuando algún hombre se acercaba a April para depositar un beso en su mano cuando eran presentados.
                               La joven estaba convencida de que Jay quería tener relaciones íntimas con ella. Lo veía en sus ojos. Se dio cuenta de ello una noche, durante un baile que se celebró en el granero de los MacKinley.
                               April había bebido un par de vasos de ponche de más. Cuando Jay la sacó a bailar, la joven se apretó contra su cuerpo mientras bailaban. Él empezó a susurrarle toda clase de groserías al oído. Durante unos instantes, April deseó estar con Jay de un modo mucho más íntimo. Carnal...Podían ir a dar un paseo a orillas del riachuelo. O ir a la llanura.
-No puedo-le dijo, cuando reaccionó-Lo siento.
-¿El qué no puedes?-le preguntó Jay.
-Hacer eso que me pides que haga.
-Lo siento mucho.
-He bebido de más. Estoy borracha. Mi comportamiento ha sido deplorable.
                           Menos de una semana después del baile en el granero de los MacKinley, Jay invitó a April a un picnic que organizó a orillas del riachuelo en un caluroso día de verano. El cielo, en el momento en el que llegaron a su destino, estaba completamente despejado. April montó en el mismo caballo que montó Jay. Y experimentó una sensación agradable al ir en su regazo. Como si la estuviera raptando. Se rió de sí misma por tener aquella clase de pensamientos.
-Tienes una sonrisa deslumbrante-la piropeó Jay.
-Eres un hombre muy galante-afirmó April.
-No me fío mucho del tiempo.
-¿Por qué dices eso?
-Marty dice que podría haber tormenta cuando la tarde esté más avanzada. Ya sabes cómo son las tormentas de verano.
-Aparecen cuando uno menos se lo espera. Duran poco. Pero te calan hasta los huesos.
                            Se echaron a reír con ganas.
                            A la orilla del río, dieron cuenta de una merienda a base de emparedados de jamón y queso y galletas que había preparado la cocinera de los Sandel.
-Debería de contratar a tu cocinera-sugirió Jay.
-¿Dónde vives?-quiso saber April.
-Sigo hospedado en el hotel. No sé adónde ir. Por lo menos, como allí comida caliente.
-No es vida para ti. No puedes depender de la comida de un hotel eternamente. Acabarás gastándote el suelo en tener una habitación, ropa de cama de abrigo y comida caliente.
-Te recuerdo que soy un hombre soltero que no sé valerme por mí mismo para las cosas de la casa.
-Sin embargo, eres muy bueno a la hora de arrestar a los malos.
                             April miró con cierta picardía a Jay.
                            Estuvieron hablando de caballos. De cómo iban las cosas en el pueblo.
                            Poco a poco, las nubes oscuras fueron cubriendo el cielo. Ninguno de los dos se dio cuenta de nada. De pronto, empezó a llover con fuerza. Se pusieron de pie de un salto. No había muchos árboles a su alrededor donde guarecerse.
-¡Vamos a ese establo!-le indicó Jay-Nos refugiaremos allí hasta que pase la tormenta.
                        Se cogieron de las manos y echaron a correr. Llegaron completamente empapados al establo. Una vez allí, se sentaron en el suelo y se echaron a reír. April abrazó a Jay.
-Necesitas una mujer que te cuide-le sugirió-Que se preocupe por ti. Opino que deberíamos casarnos. Así, estarás más cuidado.
                        Fue entonces cuando Jay la besó. Fue un beso largo y apasionado. April correspondió con el mismo ardor a aquel beso. El cielo de San Ezequiel se iluminó con los relámpagos. Los truenos retumbaban en las paredes del establo. El caballo, que estaba libre, también entró dentro del establo. Era una tarde gloriosa para April.
                           La joven llenó de besos el rostro de Jay.
-Cásate conmigo, April-le pidió el hombre-Y conviérteme en un hombre decente.
                            Ella asintió sonriendo.
-Pero tienes que comportarte-le pidió.
-Me portaré contigo como un caballero-le aseguró Jay.
-Hemos de esperar hasta nuestra noche de bodas. Yo soy virgen. Lo que pasó con Hugh no tiene nada que ver con nosotros. Él me deseaba. Pero me respetó.
-No te respetó cuando te abandonó.
-Eso ya forma parte del pasado. No merece la pena seguir pensando en Hugh.
-Lo olvidaré. Pero me da rabia pensar que pudiste haber sido de otro hombre.
-Eres muy celoso.
-Lo siento.
                            April se echó a reír.
                           La tormenta duró menos de media hora. Jay respetó la virtud de April. Salieron del establo con la virtud de la joven intacta. Por el momento...



                       Regresaron al rancho de los Sandel. Iban calados hasta los huesos.
                       Pero estaban muy felices.
                      Acordaron que la boda se celebraría en el plazo de seis meses. Cuando April habló con su madre mientras se probaba el camisón que luciría en su noche de bodas, habían pasado tres días desde el picnic. Y era una novia feliz e ilusionada.

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