jueves, 31 de julio de 2014

SLIEVEMORE

Hola a todos.
Hoy, me gustaría presentaros un lugar precioso.
Se llama Slievemore y es un pueblo que, por desgracia, se encuentra abandonado. Pero los restos de sus casas de piedra nos cuentan que vivió gente aquí.
Es en Slievemore donde vive la familia Farrell. También vive aquí lady Stella Dashwood y su hijo Joseph y su nieto Víctor se instalan a vivir con ella cuando Joseph deja Calcuta tras enviudar.
En Slievemore, además de las casas de la familia Farrell y de lady Stella, podemos encontrar las casas de los vecinos que vivieron aquí. En su mayoría, se dedicaban al pastoreo. Se dice que vivieron en Slievemore entre 80 y 100 personas.
Pero hubo un tiempo en el que estuvo lleno de vida.

miércoles, 30 de julio de 2014

ISLA DE ACHILL

Hola a todos.
Hoy, os quiero mostrar el lugar donde transcurre mi novela Historia de dos hermanas. 
La acción tiene lugar a principios del siglo XIX.
Nos movemos por diversas partes de Irlanda y también viajamos a Estados Unidos. Pero toda la acción central transcurre en la isla escocesa de Achill.
Se trata de la isla de mayor extensión de toda Irlanda, con 147 metros cuadrados. La isla se encuentra en el condado de Mayo.
Es un lugar muy bonito en el que podemos encontrar pequeños pueblos con casas de piedra.
Su historia se remonta hasta hace 4.000 años.
Podemos encontrar tumbas megalíticas, pozos que se dicen que son sagrados, los primeros monasterios cristianos en Irlanda y piedras de las que se dicen que tienen poderes.
Un lugar hermoso para descubrir y del que enamorarse.

martes, 29 de julio de 2014

LYDIA

Hola a todos.
Aunque no le corresponde a este blog, sino a mi blog "Mía Stella", os dejo con un fragmento de Mía Stella (la novela) que estoy dudando entre ponerlo y no ponerlo.
En este fragmento, Estelle habla acerca de la mejor amiga de su hermana Erin. Se llama Lydia.
Os dejo con lo que cuenta Estelle de Lydia.
La descripción más general del personaje vendrá más adelante en mi blog "Mía Stella".

                                Erin está en el salón hablando con su amiga Lydia.
                                Me invita a que me siente con ellas en el sofá.
                                 El grupo de amigas de Erin es bastante nutrido. Pero la amistad entre mi hermana y Lydia es muy estrecha. Conozco a Lydia desde que me alcanza la memoria.
                                  A veces, tengo la sensación de que Erin y yo hablamos en idiomas distintos. Supongo que se debe al hecho de que Erin es dos años mayor que yo.
                                  Lo cierto es que Lydia es una joven muy bella. Tiene la misma edad que tiene Erin. Sus padres ya están pensando en mandarla a Londres para su puesta de largo. Igual que quieren hacer mamá y papá con Erin. Pero Lydia se parece mucho a Erin.
                                 Tampoco quiere viajar a Londres.
-Mis padres estarían perdiendo el tiempo-augura Lydia-Nunca me casaría en Londres. ¿Quién me querría como esposa?
-Eres una joven muy hermosa-enumera Erin-Posees una dote elevada. Tienes una familia cariñosa que se desvive por ti. ¿Qué más quieren los hombres?
-Los orígenes de mi padre...Aún estando en La India, lejos de Londres, la gente habla. Mi madre le decía que no. Que la gente no hablaba en Inglaterra. Pero nos vinimos a vivir aquí porque la gente les criticaba. Mi padre hacía grandes donaciones. Y la gente más le criticaba. A él...Y a mi madre...Y mi madre acabó con los nervios destrozados.
                          Lydia tenía dos años cuando llegó con sus padres a vivir a Majuli.
                          Al cabo de algún tiempo, cuando yo tenía unos pocos meses, mamá, papá, Víctor, Erin y yo nos vinimos a vivir aquí. Fue, entonces, cuando Erin y Lydia se conocieron.
                            Los padres de Lydia son casi vecinos de mis padres.
                            Desde entonces, Lydia y Erin han sido como uña y carne.
-Eso no importa-le asegura Erin a su amiga-Lo importante es que tú eres tú. Eres Lydia. Eres una buena hija. Una buena hermana...Y una gran amiga...
-Me alegro de poder contar contigo, amiga-le dice Lydia con cariño-Por lo menos, tú no me juzgas.
-Tenemos muchas cosas en común.

lunes, 28 de julio de 2014

BORRADO "ECOS DEL PASADO" (OTRA VEZ)

Hola a todos.
Confieso que estoy perdida con esta historia.
Cuando creé el blog, tenía mucha ilusión.
Empecé a construir la historia en mi cabeza y yo pensaba que iba a ser una cosa grande.
Pero la cosa no fue así.
No consigo crear una historia buena. No consigo hacer nada. Me siento fracasada.
Por eso, he decidido borrar todo lo que he subido (otra vez) de Ecos del pasado. 
Lo único que quiero es escribir una buena historia. Pero la inspiración se me va en lo relacionado con Ecos del pasado. Me surgen otras historias que requieren mi atención y en las que me vuelco.
Desarrollar y terminar Ecos del pasado se está convirtiendo en una misión casi imposible. Casi...
Porque no me quiero rendir ni quiero tirar la toalla en lo relacionado con esta historia.
Me he prometido a mí misma desarrollarla en cuanto pueda. Y terminarla también en cuanto pueda. Y yo me he jurado a mí misma que no pienso dejar ninguna de mis historias a medias.
Muchas gracias por todo.
Lamento mucho las molestias.
Pronto, tendréis noticias.

domingo, 27 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "UN AMOR PROHIBIDO"

Hola a todos.
Hoy, os quiero enseñar una selección de escenas eliminadas muy cortitas de mi novela Un amor prohibido. 
Espero que os gusten.
Son las últimas escenas que he eliminado de mi novela.
Espero que os hayan gustado.

                                 Era una noche sin Luna.
-¿Estás asustada?-le preguntó William a Alice-Podemos regresar. Nadie se enterará de nada.
-Tan sólo quiero estar contigo-respondió la joven-Vayámonos. Muy lejos...
-¿Y adónde iremos?
-Adonde sea. Pero estaremos juntos. Tú y yo...
                              Empezaron a caminar.
                              Era ya de madrugada. Alice no sentía miedo alguno. No sabía adónde irían William y ella.
                              Lo único que sabía era que quería estar con él. Quería pasar el resto de su vida con él. William era el hombre del que estaba enamorada.
-Quiero vivir como una auténtica comanche-afirmó Alice.
                            Había mucha convicción en sus palabras. No sentía miedo alguno. William admiró su valor. Se detuvieron y Alice rodeó con sus brazos el cuello de William. Lo besó con entusiasmo.

                           Jay no vivió mucho tiempo después de la huida de Alice y William. April tuvo que soportar el mal trago de ver cómo el sheriff MacKinley traía a su casa a su marido. Un disparo que le había dado un cuatrero que se escapó de la cárcel le atravesó el pecho.
                          April vio cómo la vida se iba escapando poco a poco del cuerpo de su marido.
                          No pudo hacer nada para impedirlo.
                          Jay murió delante de ella.
                         April estaba embarazada de seis meses. Tenía una hija de seis años. Llevaba más de siete años casada con aquel hombre. De pronto, sentía que la vida la estaba dejando sola. Se quedó viuda de la noche a la mañana. Viuda...Y sola...
           
                            La epidemia que asoló el pueblo también se cebó con April.
                            Sus padres murieron. Su hijo recién nacido también murió. Y también murió su pequeña hija Elsie. Al niño le puso el nombre de Jay. April se quedó sola y destrozada.
                            Tuvo que enterrar sola a sus muertos. Los lloró sola. Los lloró en silencio. Por Dos Nubes, se enteró de que Alice y William se encontraban bien. Estaban a salvo. Entonces, April supo que no había nada que la retenía en San Ezequiel. Cogió a su hermano Harry. Era la única familia que le quedaba. Los dos abandonaron en una diligencia que salía al amanecer San Ezequiel. Se dirigieron a Estados Unidos. A Nueva York...



                             Empezaron de cero en aquella ciudad desconocida. April encontró un trabajo como institutriz. Y sacó adelante a Harry ella sola.

sábado, 26 de julio de 2014

ESCENA ELIMINADA DE "ME OLVIDÉ DE OLVIDARTE"

Hola a todos.
En esta ocasión, os traigo una escena eliminada de mi novela Me olvidé de olvidarte. 
Consideré que la historia tenía demasiado relleno y que lo mejor para ella era quitarle algunas escenas que no aportaran nada a la trama.
En esta ocasión, quienes protagonizan esta escena son el matrimonio formado por Dillon O' Hara y por lady Cordelia.
¡Vamos a ver lo que pasa!

                                     Cordelia bebió un sorbo de su taza de té. Le gustaba tomar el té con limón. A Dillon, en lo personal, le daba asco tomar el té. Recordaba que a Catherine le gustaba tomar el té con unas gotitas de leche. Trató de apartar aquel pensamiento de su mente.
                                   Se encontraba en el salón de su casa en compañía de Cordelia. Estaba con Cordelia.
                                 Bebió un sorbo de su taza de té.
                                 Cordelia empezó a hablar. Seguía dispuesta a convertir a Dillon en un perfecto caballero. Le aseguró que apenas había empezado con él. Estaba convencida de que su esposo se convertiría en una versión mucho más joven del duque de Cleveland.
-¿Pretendes que me convierta en una copia barata de tu padrastro?-le preguntó Dillon a su mujer.
-Lord Cleveland deseaba tener hijos varones cuando se casó con mi madre-respondió Cordelia-Por desgracia, mi madre nunca le dio un hijo. En el fondo, siempre ha deseado tener un heredero varón.
                           Cordelia ignoraba lo que ocurriría con el título del duque a su muerte. Ella había sido adoptada legalmente por él. Pero no podía heredar su título. Era la hija de otro hombre. Y, además, era mujer.
-Puede que un hijo nuestro herede su título-sugirió Cordelia.
-No llevamos casados ni seis meses-le recordó Dillon-Hay tiempo para todo.
                            Estaba empezando a preocuparse por su esposa. Cordelia estaba a punto de volverse loca.
                            Deseaba a toda costa ser madre. Se lo había dicho a Dillon en cuanto se casaron. Al principio, Dillon trató de no darle mucha importancia. Pero, cuando se metía en la cama con su mujer, era consciente de lo mucho que repelía a Cordelia. Para la joven, Dillon era su marido. Estaba muy enamorada de él.
                            Pero no lo deseaba como hombre.
                            Quería tener un hijo. Dillon y ella debían de tener relaciones íntimas para conseguir engendrar un hijo. A Cordelia no le asustaba soportar los rigores de un embarazo. Ni las penurias que se sufren cuando se da a luz. Había leído mucho sobre el tema. Y se sentía preparada para todo. Pero deseaba con todo su corazón ser madre.
                             Cogió la mano de Dillon y se la besó.
-Además, eres casi una niña-añadió Dillon.
-Dentro de pocos meses, cumpliré diecinueve años-le recordó Cordelia-Y ya soy una mujer casada.
-Disfrutemos de un tiempo de tranquilidad. Luego, llenaremos la casa de chicuelos correteando por ahí y por aquí. Seremos unos buenos padres.
                         
                              Era sábado por la noche.
                             Dillon acudía todos los sábados por la noche a la habitación de Cordelia.
                             Ella le esperaba acostada en la cama. Llevaba puesto el camisón. Él, por su parte, solía desnudarse.
-¡No hagas eso!-le pedía Cordelia.
-No pasa nada porque me veas desnudo-le decía Dillon.
-¡Es horrible!
-Estamos casados, Dell.
-¡Pero está mal!
-¿No quieres que te quite el camisón? Estarás más cómoda.
-¡No, Dillon! ¡No! Déjame puesto el camisón. No quiero que me veas desnuda. Me da mucha vergüenza.
                              Dillon se metió en la cama, junto a Cordelia. Empezó a acariciarla con las manos. La empezó a besar en los labios. La besó muchas veces en los labios tratando de ser apasionado. Pero los labios de Cordelia estaban muy fríos.
                               Cordelia permaneció fría cuando sintió las manos de Dillon acariciando su cuerpo debajo de su camisón. No sintió nada cuando la besó en el cuello. Cuando llenó de besos sus hombros. Cuando le mordisqueó el lóbulo de una oreja.
                                 En ocasiones...
                                El subconsciente traicionaba a Dillon. Creía que estaba besando a Catherine. Que estaba acariciando a Catherine.
                                 Ella nunca había mostrado pudor al desnudarse delante de un desnudo Dillon. Catherine siempre había sido una muchacha muy bella. Nunca tuvo vergüenza de estar con él. Ni siquiera cuando Dillon se atrevía a chuparle un pecho. Catherine se volvió desinhibida a medida que fueron pasando los días.
                               Cordelia, en cambio, era todo lo contrario. Ya no se trataba sólo de pudor. Había mucha frialdad en su modo de actuar cuando estaba en la cama con él.



                                 Desayunaban juntos al día siguiente. Cordelia bebía de su vaso de zumo de naranja con tranquilidad. A Dillon le temblaba la mano al untar su tostada con mantequilla. Cordelia le hablaba de lo que iba a hacer a lo largo de aquel día.
-Podríamos ir juntos al teatro Empire-le decía ella-Se va a estrenar una versión de Romeo y Julieta. ¡Adoro esa obra! ¡Es tan romántica!
-¿Y cuándo vamos a dormir juntos?-le preguntaba Dillon.
-Está mal que durmamos juntos, querido.
-Mis padres dormían juntos todas las noches.
-Vienes de un lugar distinto. Pero eso no se hace aquí. Entiéndelo.

viernes, 25 de julio de 2014

TINA HABLA

Hola a todos.
¿Os acordáis de la pareja formada por Tina y Sean?
Eran dos jóvenes que contaban su historia en una serie de relatos que estaban, de algún modo, conectados entre sí.
En esta ocasión, es Tina quien habla.
Espero que os guste.

                                    ¿Cómo voy a olvidar mi primer baile en Almacks?
                                    Eleanor estaba radiante con su vestido de color negro.
                                    Yo acudí a aquel baile, deseando pasar un rato entretenido. Sean nos acompañó a Eleanor y a mí. Yo sé que a Sean no le gustan nada esa clase de eventos. Pero no quería dejar sola a su hermana. Y no sabía entonces que tampoco quería dejarme sola a mí. Lo supe más tarde. Aquella misma noche...
                                    Eleanor se sentía incómoda.
                                   Había parejas bailando en la pista de baile.
-¿Qué estoy haciendo aquí?-me preguntó en voz alta.
                                    Me llevó detrás de una columna para poder hablar más de forma relajada. Eleanor estaba nerviosa. Sentía que estaba fuera de lugar.
-No sé el porqué he venido-afirmó-Yo le llevo luto todavía a  mi marido. Tendría que estar en casa.
-Nadie te está criticando-le aseguré-¿Por qué no tratas de relajarte? No es la primera vez que acudes a un baile.
-Es la primera vez que acudo a un baile desde que me quedé viuda. Y no es justo.
-Lo que no es justo es que te encierres en vida.
-Soy una mujer viuda. Ya no soy una niña.
-Pero puedes volver a casarte.
-¿Cómo puedes pensar en eso? Yo siempre amaré a mi marido. Aunque ya no esté.
-Tú misma lo has dicho. Ya no está.
                               Entonces, Sean se acercó a nosotras. Me invitó a bailar. Yo pensaba que se trataba de una cortesía. De modo que acepté su invitación a bailar.
                               La orquesta atacó con un galop. Se trata de una pieza musical muy rápida. No estoy acostumbrada a bailar esta clase de piezas.
                              Al bailar el galop, tuve la sensación de haberme convertido en un caballo. Los pasos de este baile me recuerdan a los caballos cuando van al galope.
-¿Te cansas?-me preguntó Sean.
-¡Es muy divertido!-respondí-Pero parezco un caballo. Aunque mi padre quiera venderme como una yegua.
                              Dimos pequeños saltitos. Finalmente, la pieza acabó. Yo estaba extenuada.
                              Miré mi libreta de baile. Estaba todavía vacía. Tan sólo tenía apuntado el nombre de Sean. Para sorpresa mía, Sean me invitó a bailar con él otra pieza.
-No deberías de hacer eso-le regañó suavemente Eleanor.
-Tina es amiga tuya-le recordó Sean-Prácticamente, la he visto crecer. No pasa nada.
                                Acepté bailar una nueva pieza con Sean. Él me cogió la mano y me la besó con reverencia. Me condujo a la pista de baile.
                                  Empezamos a bailar. De pronto, me sentí mareada.
-¿Te encuentras bien?-me preguntó Sean.
                                  Era el estar tan cerca de él lo que me mareaba. Me trastornaba. No sabía el porqué me sentía así. Sólo sabía que estaba bailando con él. Y que me gustaba la sensación de sentir que los dos flotábamos en el aire.
-Me he mareado un poco-respondí.
-¿Quieres que salgamos a tomar un poco el fresco?-me sugirió.
-No podemos dejar sola a Eleanor.
-Le diré que vamos un momento fuera. Regresaremos enseguida.
                               Vi a Eleanor fruncir el ceño cuando Sean fue a su encuentro y le comentó que me iba a sacar al jardín a tomar el fresco porque me había mareado. No sé lo que pensó Eleanor. Pero no le agradó mucho la idea. A pesar de todo, Sean y yo salimos fuera. Me sentí mejor al sentir el fresco de la noche dándome de lleno en la cara.
                               Pero no estaba sola. Sean me sujetaba con suavidad del brazo. Y yo podía sentir el calor que desprendía su cuerpo. Su olor...Todo...
                                Fue, en ese momento, cuando todo cambió. Sean me besó por primera vez. Y fue un beso muy dulce.