lunes, 1 de junio de 2015

PROYECTO "HISTORIA DE DOS PRIMAS"

Hola a todos.
No me olvido de mi blog novela "Ecos del pasado". Pronto, volveré a subir más fragmentos con la historia de amor entre Charlotte y Alexander. ¡Y espero que os gusten!
Sin embargo, he querido que este blog albergue otro de mis proyectos fallidos. No se trata de una historia ni de un relato. Empecé a escribir fragmentos cuando se me ocurría y lo que me ha quedado ha sido muy raro.
Lo he titulado Historia de dos primas y quiero ir subiendo poco a poco a este blog fragmentos de este extraño proyecto.
La acción transcurre en el año 1874, en la isla de Two Tree, en el río Támesis. En teoría, debe de contar la historia de dos primas, Melanie y Kate. Kate está prometida al apuesto Christopher Elliot, pero él empieza a mirar a Melanie con otros ojos.

                               Lady Regina, la tía de Kate, era testigo de uno de los encuentros de su sobrina con Christopher Elliot.
                                Lo cierto era que le parecía hasta un milagro imaginar que Kate iba a casarse.
-Haced como si yo no estuviera-les dijo.
-Me siento un poco violento-le confesó Christopher a Kate-No me gusta que tu tía nos vigile.
                              Ella sonrió.
-Mi tía es una mujer comprensiva-dijo-Pero no se fía. Es como una madre para mí.
-Tu tía Regina sabe que soy un caballero-le aseguró Christopher-Y que nunca me aprovecharé de ti. Te quiero, Katie. Quiero que nos casemos. Que vivamos felices. Lo demás no importa.
                           Kate le cogió las manos y se las apretó con fuerza. Quería que Christopher no se sintiera violento por la presencia de tía Regina en el saloncito de la casa.
-Desde que me quedé huérfana, vivo con ella, con mi tío y con mi prima-dijo-No llegué a conocer a mi madre, que murió al traerme al mundo. Y mi padre volvió a casarse. Tuvo una hija y se olvidó de mí. La única familia que me quedan son mis tíos. Y mi prima Melly...Quiero que te lleves bien con ellos. Son muy sobreprotectores.
-Lo sé, cariño; por eso, me cae tan bien tu familia-se rió Christopher.
                             Pero el joven no pudo evitar sentirse violento cuando al besar a Kate, tía Regina le miró de manera inquisidora.
-Será mejor que te vayas-le sugirió Kate.

lunes, 18 de mayo de 2015

ECOS DEL PASADO

Hola a todos.
Aquí os traigo un pequeño fragmento de Ecos del pasado. 
¡Veamos qué va a pasar!

                                     A lo largo de la semana que siguió, Melinda intentó hablar con Charlotte acerca de Alexander. Intentó sacar el tema a colación de una forma sutil. Naturalmente, Charlotte no sabía que Melinda se había aliado con Alexander. Quería ayudarle a recuperar a la mujer que amaba. Aquel joven, a pesar de que era un traidor, le parecía una buena persona. Por eso, quería ayudarle.
                                  Valiant no tardó en enterarse de lo ocurrido. Pensó que Alexander se había vuelto loco.
-¡Vas a llevar a esa joven a la ruina!-le espetó entrando en la biblioteca con él.
-Voy a recuperar a Charlie-afirmó Alexander con rotundidad.
-Alex, creo que deberías de olvidarla. Ella ha tomado una decisión con respecto a ti.
                               Alexander no estaba dispuesto a perder a Charlotte. Su amada era una mujer de carácter dulce y apacible.
                               Sin embargo, había aflorado su naturaleza terca. Se negaba a verle. No respondía a las cartas que le escribía.
                           Intentó ir a verla. Pero sabía que Charlotte no querría recibirle. Lo único que conseguía era parecer un acosador.
                           Charlotte tenía que salir de su casa a escondidas para visitar a lord George.
                           Creía ver a Alexander por todas partes. Pensaba que la estaba siguiendo.
                            Regresaba a casa furiosa con Alexander por seguirla. Pero también estaba furiosa consigo misma porque quería verle de nuevo. Lo que pasaba era que no quería admitirlo ante nadie. Ni siquiera quería admitirlo ante sí misma.
                           ¿Por qué no era capaz de sacárselo de la cabeza?
                           Cuando salía de casa, miraba en todas direcciones. Si veía algo raro detrás de un árbol, pensaba que era Alexander. Su corazón daba un brinco. Quería salir sola. Pensaba que Alexander se acercaría a ella si salía sola. Sin la compañía de su doncella...
                           Pero él no quería dar la cara. O, al menos, eso era lo que pensaba Charlotte.
                          Volveré a caer en sus brazos en cuanto le vea, pensaba entre furiosa, dolida y ansiosa.



viernes, 15 de mayo de 2015

ECOS DEL PASADO

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de Ecos del pasado. 
No creáis que me he olvidado de esta historia que tengo demasiado presente, ya que la considero como mi mayor reto.
Sólo espero que pueda terminarla algún día.
De momento, os traigo con este fragmento. Alexander quiere ver a Charlotte. El problema es que ella no quiere verle. Y no nos olvidemos de que va a casarse con lord George. ¿Qué pasará?

                                Charlotte se negó en redondo a encontrarse con Alexander. Ni siquiera le contestó a la carta que el joven le había escrito. No podía encontrarse a solas con él. Pensaba en los problemas que aquella relación, de salir a la luz, podían acarrearle.
                               La gente era capaz de señalarla como traidora. De acusarla de conspirar contra la Familia Real. Era algo exagerado.
                             Sin embargo, las personas eran muy dadas a la exageración. También estaba lord George. Charlotte iba a visitarle con mucha frecuencia.
-Tus visitas son mi mayor alegría, querida-solía decirle.
                            Era cierto que lord George era mayor que ella. Sin embargo, no existía mejor hombre que él.
-No veo la hora de que estemos casados-afirmaba.
                            Charlotte sentía asco al imaginar cómo sería su vida al lado de aquel hombre. Porque no era una joven virgen y pura.
                           A veces, imaginaba que lord George podía enamorarse de otra mujer. ¿Por qué no se había fijado en Melinda?
                          Sin embargo, su prima estaba superando poco a poco la decepción amorosa que había sufrido. Todavía le dolía hablar de su antiguo prometido. Y Charlotte respetaba su silencio.
                          Sin embargo, Melinda estaba preocupada por Charlotte. Sir Héctor no se había dado cuenta. Pero Charlotte no estaba bien. Melinda veía a su prima ojerosa. Y se había dado cuenta de que no comía.
                           Una tarde, Melinda estaba cortando rosas en el pequeño jardincillo que rodeaba la casa de sir Héctor.
                          De pronto, vio a alguien fuera de la verja que rodeaba el jardín escondido detrás de un árbol. Se acercó a ver de quién se trataba y se llevó una sorpresa cuando se dio cuenta de que era un joven muy atractivo y elegante. Melinda y Alexander se habían visto anteriormente porque Charlotte les había presentado.
-Debería de llamar a la puerta en vez de dedicarse a espiar, Excelencia-le regañó suavemente Melinda.
-Le ruego que me disculpe-se excusó Alexander-No quería molestarla, lady Melinda.
                           La aludida esbozó una sonrisa.
-Usted quiere ver a mi prima-observó Melinda.
                           No era ninguna pregunta. Estaba haciendo una afirmación. Melinda podía estar en contra de las ideas que tenía Alexander. Sin embargo, había aprendido a respetar las ideas de los demás. Además, a pesar de que Charlotte lo negaba con vehemencia, estaba enamorada de aquel hombre.
-Yo puedo ayudarle-se ofreció Melinda-Charlie es mucho más que mi prima. Y me horroriza que vaya a casarse con un hombre al que no ama. Lord Craft es un buen hombre. Pero Charlie no lo quiere. Y van a ser los dos unos desgraciados.
                           La única familia que le quedaba a Melinda eran su tío Héctor y su prima Charlotte. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de ayudar a su prima. Alexander valoró positivamente aquel gesto. Acababa de encontrar a una aliada en su deseo de recuperar a Charlotte.
-Si me ayuda a conseguir que Charlie vuelva a amarme, estaré eternamente agradecido con usted, lady Melinda-afirmó con vehemencia.
                         Cogió la mano de la joven y se la besó.
-Se equivoca-le corrigió Melinda suavemente-Charlie no puede volver a amarle porque nunca ha dejado de amarle.



                             Pensó que aquel joven debía de saber la verdad. De momento, le iría contando todo lo que decía Charlotte acerca de él. Se sentía como la alcahueta que podía aparecer en cualquier novela sentimental. Pero las alcahuetas hacen cosas buenas, pensó Melinda.
                         Ayudan a los protagonistas a que acaben juntos. Y yo hago eso. Haré eso.

jueves, 14 de mayo de 2015

UNA FRASE DE JORGE BUCAY

Hola a todos.
El día de hoy está dedicado al psicodramaturgo y escritor argentino Jorge Bucay, cuyos cuentos se han hecho célebres debido a que sirven de terapia para muchos de los problemas que tenemos.
Se puede extraer una enseñanza de ellos, recuperando las antiguas moralejas que había antes en los cuentos.
En Cartas para Claudia, Jorge Bucay se dirige a una amiga imaginaria llamada Claudia a quién le da una serie de consejos que bien podría estar dirigidos a cada uno de nosotros.
Aquí os dejo una de las frases que aparecen en el libro:

La salud consiste en darse cuenta de que lo es, es. 

No debemos de perder el tiempo pensando que tenemos alguna enfermedad cuando no aparecen síntomas de que podamos tenerla. Siempre es bueno preocuparse por la salud de uno, pero no hay que obsesionarse porque eso podría llevarnos a enfermar de veras a la larga.


 Portada de Cartas para Clauda, de Jorge Bucay.

Es un libro que ha tenido muchas ediciones en los veintinueve años que han pasado desde que vio la luz por primera vez.

miércoles, 22 de abril de 2015

PONIÉNDOLE BANDA SONORA A "ECOS DEL PASADO"

Hola a todos.
Hoy, me gustaría compartir con vosotros la canción que he encontrado para mi relato Ecos del pasado. 
Se trata de Somebody that I used to know, que cuenta la historia de un joven que ha roto con su novia y que ésta le trata con mucho menosprecio.
Más o menos, podría aplicarse a la historia de amor de Alexander y Charlotte. Ella va a casarse con otro hombre y no quiere saber nada de él.
La canción es triste y bonita a la vez, pero tiene un ritmo muy pegadizo.
Os dejo con el videoclip de la canción.
Espero que os guste.


martes, 21 de abril de 2015

ECOS DEL PASADO

Hola a todos.
Aquí os traigo un nuevo fragmento de Ecos del pasado. 
En esta ocasión, veremos cómo la carta que le envía Alexander a Charlotte llega a manos de ésta.

                         Dorcas era la doncella de Charlotte. Desde que Melinda llegó a vivir con ellos, también se había convertido en su doncella.
                         En aquellos momentos, Dorcas estaba entregada a su actividad favorita. Quejarse de todo.
                         Estaba echando pestes acerca de la difunta lady Charleston. En su opinión, había sido una mujer entrometida e impertinente. Todo ello se debía a la afición de los difuntos marqueses por la lectura, afición que habían contagiado a su único hijo.
                        Melinda había amanecido con unas décimas de fiebre. No se había vestido todavía y llevaba puesto el camisón. Cuando Charlotte entró en la habitación para ver cómo estaba, Melinda estaba mejor y ya no tenía fiebre. En cambio, Charlotte parecía que estaba a punto de desmayarse.
                       Dorcas colocó flores frescas en un jarrón en el tocador de Melinda. Al mismo tiempo, hablaba del joven lord Alexander Cranleigh, único hijo de los marqueses. En su opinión, era un joven alocado e irresponsable. ¡Peor! ¡Un traidor!
-¿Podrías dejar de hablar del nuevo marqués de Charleston, por favor?-le pidió Melinda.
-¡Ninguna jovencita sensata debería de acercarse a él!-contestó Dorcas indignada-¡Es capaz de matar al Rey!
-Dudo que lord Charleston sea capaz de cometer semejante disparate. Puedes retirarte.
                         Dorcas tuvo que hacerle caso a Melinda.
                         Una vez que se hubo marchado, Charlotte parecía a punto de caer redonda al suelo. Melinda tuvo que sujetarla. Nunca antes la había visto tan pálida.
                         Sujetaba un trozo de papel entre sus manos. Murmuraba palabras que sonaron incoherentes al principio para Melinda. Poco a poco, la joven fue entendiendo lo que su prima estaba intentando decirle.
-¡Será bastardo!-bramó finalmente una desencajada Charlotte.
                          Le tendió con rabia la carta a Melinda. Empezó a pasearse enfurecida por la habitación.
-¡Me ha escrito!-casi gritó.
                           La rabia se había apoderado de ella. ¿Cómo Alexander osaba escribirle aquella maldita misiva?
                           No quería saber más nada de él. Iba a casarse con lord George. Intentaría olvidar la locura que la embargó cuando se enamoró de aquel traidor miserable. Sería una buena esposa para lord George.
                          Melinda terminó de leer la carta. Alzó la vista y vio cómo las lágrimas surcaban el rostro de Charlotte. A pesar de todo lo que decía, era evidente que su corazón seguía latiendo por Alexander. Si no estaba con él era por culpa de sus estúpidos prejuicios.
                           Pero no se trataba sólo de los prejuicios de Charlotte. Todo el Servicio de Inteligencia inglés andaba a la caza y captura de traidores. Los que eran detenidos eran ajusticiados. Y sólo Dios sabía lo que les hacían antes de morir en la horca. Melinda se estremeció de horror.
-A veces, me sorprendo a mí misma pensando que Alex tenía razón-le confesó Charlotte a su prima con cierto temor-No nos merecemos tener un Rey que está loco. Una Familia Real que siempre está discutiendo. Y un Príncipe heredero que piensa más en su propio placer que en el bienestar de su pueblo. Debes de pensar que soy horrible por decir estas cosas. Pero las siento así.
-Lo malo es que nuestro Príncipe está rodeado por una Corte de nobles que se dedican a adularle y que, encima, no le dicen que está haciendo las cosas mal-admitió Melinda-No eres la única que piensa así.
-¿Y qué pasa con los demás? ¿Por qué no lo dicen en voz alta?
-Por miedo...Por respeto...No lo sé, Charlie.
                             Melinda abrazó a su prima.
                            Charlotte rompió a llorar.
                             Se odiaba así misma. Apoyó su cabeza en el hombro de Melinda y sacó fuera todo lo que había en su interior. No estaba furiosa con Alexander por haberle escrito.
                              Él quería encontrarse de nuevo con ella. Naturalmente, Charlotte no pensaba acudir a aquel encuentro.
                              Era mentira. Deseaba volver a verle. Deseaba volver a estar con él.



-Deberías ir a verle-propuso Melinda-Habla con él. Cuéntale todo lo que sientes.
-¿Te has vuelto loca?-se escandalizó Charlotte.
-Honestamente, creo que cometerás un terrible error si no vas a su encuentro. Quieres estar con él. Lo amas, Charlie. Puedes engañarte a ti misma, prima. Pero no puedes engañarme a mí. No te cases con lord Craft amando como amas a ese joven. Siempre has dicho que yo era la más cabezota de las dos. Creo que ese honor lo ocupas tú, Charlie.
-Insisto. Te has vuelto loca.

lunes, 20 de abril de 2015

ECOS DEL PASADO

Hola a todos.
En esta ocasión, veremos cómo Alexander busca la manera de encontrarse a solas con Charlotte.
¿Lo conseguirá?

                                    Se sentía poco menos que un acosador.
                                    Alexander había intentado colarse en el interior de la casa de los Stanyon en varias ocasiones. Había intentado abordar a Charlotte cuando la veía en compañía de su prima Melinda dando un paseo. Pero siempre había desistido. De haber obrado de aquel modo, Charlotte no habría ni querido hablar con él.
                                  Su última baza era escribirle una nota.
                                 No quería perder a Charlotte. Necesitaba hablar con ella y tratar de convencerla de que llevar aquel matrimonio adelante era una locura.
                                ¡Ella no estaba enamorada de lord George! ¡Estaba enamorada de él!
                                 Se encerró en su despacho en compañía de Valiant. Su amigo sería el encargado de llevarle a Charlotte la misiva que le estaba escribiendo.
-¡No pienso hacer eso!-se negó Valiant, mientras se paseaba como un animal enjaulado por el despacho de Alexander-¿Te has vuelto loco?
-No permitiré que Charlie se case con lord Craft cuando es a mí a quien ama-contestó Alexander de manera tajante-Sé bien lo que me vas a decir. Pero puedo tener las dos cosas. Amo a Charlotte con todas mis fuerzas y admiro a Napoleón del mismo modo.
-Tu causa es una causa perdida.
-¿Admirar a un cónsul es una causa perdida, amigo mío?
-Ese hombre quiere conquistar el mundo.
-Igual que los ingleses tenemos colonias en Asia, África, Oceanía y la tuvimos en América.
-No es lo mismo. Alex, te lo ruego. ¡No sigas adelante! ¡Me estás poniendo en un serio compromiso!
                                   Yo puedo hacer feliz a Charlie, pensó Alexander. No será feliz viviendo al lado de ese hombre.
                                Valiant trataba de hacerle entrar en razón. Sus superiores y sus subordinados estaban empezando a sospechar.
                             Empezaba a oír rumores acerca de que se había cambiado de bando. El prestigio de Valiant estaba en peligro.
                             Pero lo que más le preocupaba era Alexander. Sentía admiración por aquel joven que se sostenía movido por sus ideas y por el amor que le profesaba a una joven. En realidad, Alexander era como cualquiera de los jóvenes que estaban bajo el mando de Valiant. Un joven lleno de ilusión...Un joven que tenía a una joven en su corazón.
                            Que amaba. Un traidor, sí.
                             Pero también un ser humano...Quizás, mucho más valiente de lo que Valiant había imaginado cuando le conoció.
-¿No te da miedo ser ajusticiado?-le preguntó el hombre.
-Cuando quieras entregarme, eres libre de hacerlo-respondió Alexander-Sólo quiero que Charlie me diga antes que me ama.
-Un hombre muerto poco puede hacer.
-No me da miedo la horca. Por lo menos, habré escuchado antes por boca de Charlie que me ama.
-¡Escribe esa maldita carta de una vez! Se la entregaré a esa joven. ¡Qué Dios nos asista! Voy a arruinar mi carrera. ¡Al Diablo ya todo!
                           Alexander se echó a reír.



-Alex, aunque no lo crea, tuve tu edad-le confesó Valiant-He cometido también mis locuras. No he sido ningún Santo. Y te envidio.
-¿Envidias a un traidor?-se rió el aludido-¡Qué raro!
-A tu vida ha llegado el amor. Una hermosa joven ha cautivado tu corazón. Yo todavía no sé lo que significa estar enamorado de una persona.
                          Valiant se veía así mismo reflejado en Alexander. Por ese motivo, no quería delatarle. Quería ayudarle.